Alicia cerró la llamada, corrió por el pasillo casi chocando con Mia. —Ali, ¿estás bien? —preguntó su prima—. Estás pálida, ¿le pasó algo a Nadia? Alicia negó. —No, no tiene nada que ver con Nadia, pero necesito que me hagas un favor enorme, Mia —le pidió, tomándola de las manos. —Claro, si puedo, sabes que no me negaré. —Necesito viajar a Las Bahamas, hay alguien que me necesita allí —dijo sin comprometer el nombre de Guillermo. —¿Qué pasó? —No puedo explicártelo a hora, Mia. El tiempo es oro —respondió, mirándola con desesperación—. Tengo todo en orden en la oficina, por favor, ocupa mi lugar mientras regreso. Yo le llamaré a Gaby apenas pueda —añadió. Mia asintió. —No sé lo que está pasando, Ali, pero cuenta conmigo. Vete sin preocupaciones, yo me haré cargo y, si tengo dudas,

