07. Yo te guiaré Media hora después, sentada en el sillón, Diana seguía pensando que era una total y completa locura quedarse a cargo de sus cuatro hermanos. Los trillizos, cuando querían, podían ser tres pequeños angelitos, pero cuando no… Ni pensarlo era bueno. ¿Y Regina? Que el Señor la encontrara confesada. La niña, cuando no estaba haciendo una cosa, andaba haciendo otra. No, Diana aún no olvidaba el día que se quedó con ella en la ciudad, durante un compromiso de sus padres con los trillizos en la escuela. La había dejado unos segundos y cuando volvió a ponerle atención, Regina ya estaba encaramándose sobre el respaldo del sillón. La atrapó justo antes de que se estrellara en el piso. Una semana con Regina era suficiente para envejecer diez años. —¿Qué tiene de malo quedarse con

