P.O.V. Molly Respiré profundamente cuando tomé mi maleta y le di un último vistazo a la que fue mi celda por una temporada muy breve. Mis malas decisiones me hicieron perder lo que con tanto esfuerzo había logrado. Me encaminé hacia la puerta y salí de la celda cerrando detrás de mí. Caminé en silencio siendo escoltada por Martha y por otra chica cuyo nombre desconocía. Miré los pasillos por última vez con nostalgia. Las religiosas que pasaban cerca de mi, agachaban la cabeza o desviaban la mirada. Cómo si de alguna manera tuvieran prohibido hablarme. A los ojos de la orden era una pecadora, blasfema y hereje. Suerte tenía de no estar en tiempos antiguos, donde seguramente me estuvieran quemando en el patio central para "purificar mi alma". Me lo tenía bien merecido. Todos me daban

