CAPITULO 7.2

4997 Words
-Ella me… ¿Qué? –frenó tan repentinamente el auto, que la pobre Olivia, casi se estrella contra el tablero, eso lo había dejado completamente frío, y no en el sentido literal de la palabra, no se esperaba que la castaña fuese aceptar algo así, y menos tan repentinamente- tu… tu… y…yo –estaba tan impactado que no podía ni articular palabra, por lo que, una vez, hubo razonado que había sido una completa locura frenar en plena carretera, se limitó a encender el auto y estacionarlo en un pequeño descanso, al lado de esta. La menor solo estaba callada en su asiento, agachando la cabeza, y rezando para que las cosas salieran de la mejor manera posible, el peor paso ya lo había dado, o al menos eso creía, ahora solo tenía que aclarar sus intenciones con aquella confesión. -¿Qué acabas de decir?… creo… que escuche mal –se negaba a aceptarlo, porque si eso era verdad, significaba que todo lo demás de igual manera- ¿tu dijiste que yo…? –no hizo falta que terminara de formular la pregunta, ya que la castaña volvió a confirmarlo, con otro asentimiento de cabeza -Pero… no quiero que te hagas otra idea… -el color rojo, a esas alturas ya se le había extendió por todo el rostro y parte de su pecho, no sabía cómo iba a salir de esa- no es lo que piensas… yo solo… - se vio interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose y una repentina oleada de frio Tuvo que sacudir un poco su cabeza para captar lo que acababa de ocurrir, Carter simplemente se había bajado del auto, sin siquiera escuchar. Parecía fiera enjaulada, dando vueltas de un lado al otro. Viendo que el mayor no pensaba volver al auto, se recompuso un poco, como pudo, y salió para enfrentarlo, lo hecho, hecho estaba, solo esperaba que no hubiese grandes consecuencias. -Carter… escucha, yo… -se vio interrumpida de nuevo, o mejor dicho, como siempre -¡No!, tu escucha… -esta vez se detuvo frente a ella, y si las miradas mataran, era seguro que la menor ya hubiese caído- ¿sabes…? ¿Sabes cuantos problemas he tenido por tu culpa? -«¿Por mi culpa? ¿De qué está hablando?», se preguntó la menor mientras fruncía el ceño- ¿Tienes idea de la cantidad de veces en las que te defendí de…? –Carter sentía que estaba a punto de explotar, «¿Cómo fui tan ciego para no darme cuenta?, jamás debí haber sospechado de Serena, ella tenía razón, la tuvo todo el tiempo», se recriminaba una y otra vez- …me lo advirtieron Olivia… me advirtieron que tu no eras como pensaba, pero confiaba tanto en ti, que decidí ignorarlo, ¡Vaya que fui estúpido! –a esas alturas, la castaña, más que confundida, estaba asustada y un poco enojada, por la repentina actitud del mayor -Carter… no sé de qué hablas, explícate por favor –le pidió de la manera más suave que pudo, se estaba controlando, para no terminar gritando, al igual que él -Olivia, por favor, ya deja de fingir, ya lo sé todo –pero la menor parecía seguir confundida, por lo que decidió encararla directamente, estaba seguro que no se atrevería a negarlo, al decirle que él mismo había sido testigo- Serena, ya me contó todo, me dijo que te gustaba, y que por eso le hacías la vida imposible… -el rostro de Olivia, palideció por completo, era imposible que la novia de Carter supiera algo tan íntimo, la única que lo sabía era Alexa, pero estaba segura de que ella jamás se atrevería a decírselo a nadie- …la primera vez pensé que solo estaba bromeando, pero cuando siguió insistiendo simplemente la ignore y te antepuse a ella, confié en ti, creí que jamás serias capaz de hacer algo así, creí que… -Espera –lo interrumpió abruptamente, necesitaba un par de segundos para procesar todo lo que estaba oyendo- es verdad que me gustas desde hace algún tiempo, pero jamás le he hecho nada a Serena, ¿Por qué dices eso? –su respiración cada vez se iba haciendo más rápida, gracias a toda la maraña de sentimientos provocados por la situación -Ella me lo dijo, Olivia, ya no vale la pena que mientas… -¡Yo no estoy mintiendo! –terminó perdiendo los estribos, ahora sí que estaba enojada- escucha Carter, si en algún momento hice algo para ofenderte a ti o a tu novia, lo lamento ¿Sí?, te juro que no era mi intención, pero… dime algo, ¿desde… desde cuando lo sabes? -trago saliva con dificultad -Desde hace varios meses -contestó el mayor con los dientes apretados -Realmente… - «Meses» eso fue todo lo que necesitó, para que su cabeza comenzó a encajar las piezas, las evasivas y la nula comunicación- ¿por eso me dejaste de hablar? -mas que una pregunta, parecía una afirmación, pero aun así espero una respuesta. Conforme pasaron los segundos y no había respuesta alguna, sintió como si le hubiesen dado un puñetazo, así que decidió hacer una última pregunta, eso iba a marcar el “fin” o un “final feliz”, a pesar de que ya lo sabía, necesitaba escucharlo- ¿me crees capaz de hacer algo así?  -como dicen, el que calla otorga, o al menos así lo pensó Olivia después de al menos tres minutos en los que reinó el silencio absoluto, solo el sonido del viento contra los árboles era lo que se escuchaba Lo último que quería hacer era seguir ahí, compartiendo el mismo aire con Carter, sintió que su corazón se había roto, no era la primera vez, pero eso no evitaba que doliera menos. No espero ni un segundo más para volver al auto, tomar su abrigo y su pequeña bolsa y comenzar a caminar junto a la carretera. Tal vez estaba siendo exagerada, o tal vez, incluso infantil, pero era completamente entendible, Carter le acababa de confirmar la poca fe que tenía en ella, esto iba más allá de simplemente creerle a una chica o a la otra, o de, si la había puesto antes o después que a su novia. Para Olivia, el mayor, era una de las pocas personas que aun creían en ella, en lo que hacía o decía, no la juzgaba o la hacía menos, era de los pocos que la apoyaba sin importar nada, se suponía que antes que nada, era uno de sus mejores amigos, entonces ¿Por qué no darle el beneficio de la duda?, ni siquiera le había pedido una explicación, o la había dejado hablar, la situación no distaba demasiado a la que vivía en casa, con su padre y su hermano, al igual que ellos dos, simplemente la había señalado, juzgado y silenciado, «¿Qué clase de amigo hace eso?», se preguntó. Olivia ya no sabía que había sido más humillante, si confesar lo que llevaba callándose por tantos años, y prácticamente ser rechazada sin necesidad de una sola palabra, o el que Carter, siendo su “amigo” de años, la hubiese ignorado y pasado de ella por completo. -¡Olivia!… ¡Olivia! -iba tan enfrascada en sus pensamientos, que no se percató de que Carter la había estado llamando- ¡Olivia!… ¡¿Adonde diablos vas?! –le preguntó bastante enfadado, mientras tiraba de uno de sus brazos, no con mucha fuerza, pero lo suficiente como para que no pudiera seguir caminando -¡¿Qué estás haciendo?!, no hemos terminado de hablar… -la castaña se zafó bruscamente del agarre -¿Estábamos hablando? -preguntó de la manera más sarcástica que pudo, estaba comenzando a dolerle la cabeza, lo único que quería era irse a su casa y descansar- perdóname, pero creí que más bien, me estabas reclamando, ¡no veo cómo puedo hablar con alguien de ese modo! –soltó, de manera brusca, mientras retomaba su camino -No seas absurda… ¿A dónde vas? –volvió a insistir, mientras se interponía en su camino -No lo sé, pero siendo sincera, preferiría estar en cualquier otro lugar… -intento rodear a Carter para seguir, pero este la volvió a detener- ¡Ah!… ¡déjame pasar! –todas las emociones la estaban sobrepasando, sentía una especie de fuego, nada agradable en su estómago, quería correr y olvidarse de todo -¡No!, está a punto de nevar, Olivia, si te vas así te vas a congelar –y era cierto, solo que todo aquello había sido tanto, que en lo último que se puso a pensar fue en el clima, ahí, se dio cuenta de que realmente estaba temblando y se estaba abrazando a si misma por el frio -Nunca dije que me iba a ir sola –soltó de manera calmada, intentando controlar el pequeño temblor en su cuerpo, a causa del frio y el enojo –pensaba llamar a un taxi -Ja –una risa seca fue lo que recibió a cambio- ¿crees que un taxi va a venir hasta acá con este clima?, deja de ser tan absurda, vamos al auto y terminemos de hablar ¿sí? –la pequeña castaña estaba acabando con su paciencia -¡No!, y menos si no me vas a escuchar… -soltó un bufido, ya estaba harta- Carter, ya quedo más que clara tu postura, no creo que haya más que discutir, solo vete y déjame en paz… -le insistió, mientras señalaba el camino hacia el auto -¿Y tú, que piensas hacer?, ¿Cómo te vas a ir, entonces? -¡No lo sé!, pero incluso caminar es mejor que irme contigo –para Carter eso fue un golpe bajo, no se esperaba que las cosas resultaran tan mal, y menos aún, oír algo así de su amiga -¡Olivia! –Había quedado tan aturdido por las palabras de la menor, que no se percató del momento en que esta, comenzó a caminar, otra vez- ¡escucha! -«Ja, si claro, pide lo que no da», pensó la castaña- está bien si ya no quieres seguir hablando, pero sube al maldito auto antes de que te de una hipotermia –de nuevo, no tuvo respuesta alguna, tuvo que correr para alcanzarla y volver a detenerla- ¡Carajo! ¡No seas necia, sube al maldito auto! -¡Ya te dije que no!… –ok, quería una escena, pues le iba hacer una escena– …y si tanto te preocupa el cómo me voy a ir, no te fijes, porque en todo caso, un taxi, tal vez tienes razón, y no querrá venir hasta acá, pero Harry sí, así que ¡Ya vete! –le exigió, mientras sacaba su teléfono, dispuesta a marcarle a su amigo -¡No!… –intento forcejear para quitarle el teléfono, pero como no le quería hacer daño, a pesar de su baja complexión, no tenia de otra, más que envolverla en sus brazos para inmovilizarla y quitarle el aparato con cuidado ¿Cómo habían terminado las cosas así?, ninguno de los dos se lo explicaba, pero prácticamente, estaban peleando en plena carretera, por un teléfono. En medio de todo el jaleo, Olivia logró marcar el número de Harry, el cual respondió casi de inmediato. -Bueno… -no hubo respuesta, solo un par de sonidos raros al otro lado- bueno… –volvió a insistir -¡Harry!, ¡necesito que vengas por mí, estoy en la carretera, la que va a la cabaña de los Dawson y…! –no alcanzo a decir más, porque por más que quiso alejar el aparato, uno de los brazos del mayor la estaba aprisionando, y lo único que podía hacer era estirarse y rezar porque Harry oyera sus gritos. Mas no fue suficiente, porque con el otro brazo, Carter logro arrebatarle el teléfono -¡Devuélvemelo! ¡Te digo que me lo devuelvas! –Carter la ignoró por completo y no aflojo el agarre ni un poco -¿Olivia?… ¿Qué dijiste?… –Harry, no había alcanzado a escuchar gran cosa, solo un par de palabras al azahar -¡Harry! -contestó alegremente Carter- no te preocupes, lamento molestarte, sé que estas muy ocupado, así que te dejamos, nos vemos mañana- se apresuró a decir y le colgó -¡¿Qué diablos haces?! -reclamó Olivia, una vez se pudo zafar por completo, si antes estaba enojada, ahora estaba que explotaba, de coraje, «¿Por qué hace esto?», se preguntaba- ¡devuélveme mi teléfono! ¡Ahora! –le exigió -No hasta que te calmes y regresemos al auto –no pensaba seguir discutiendo, pero tampoco la iba dejar a su suerte en medio de la carretera, así tuviera que tomar ese tipo de medidas –no tienes de otra, o regresas conmigo, o te vas caminando hasta tu casa –era un chantaje y lo sabía, pero no le quedaba de otra -¡Bien! –casi sonríe triunfador, pero tan rápido como llego, la pequeña sonrisa que apenas se le estaba formando, se desvaneció al escuchar lo siguiente- para algo existen lo teléfonos públicos, y no dudo que haya alguno por ahí y… !Ah!… -no lo vio venir, básicamente, Carter la había cargado cual bulto de papas y la llevaba en dirección al auto Por más que pataleaba y chillaba para que la bajara, no lo hizo, inclusive, le propino un par de golpes, los cuales no le infringieron ningún daño, el mayor seguía caminando como si nada, parecía que más bien cargaba un costal de plumas, en vez de un ser humano, vaya que sí que estaba en forma. -Metete y ponte el cinturón –le ordenó, mientras la depositaba en el piso, con mucho cuidado- Olivia, no me hagas perder la paciencia –le dijo, al ver que no se movía ni un centímetro- metete al auto, antes de que yo mismo lo haga- esta vez lo dijo casi como un susurro, tenía la mandíbula bastante apretada, e intentaba controlarse, «¡Por Dios! Es que es tan necia», pensó Al ver que no tenía más opciones, la menor, más a la fuerza que por voluntad propia, se metió al auto, pero no sin azotar bastante fuerte la puerta. Si había algo que le enfurecía a Carter, era aquello, que no cuidaran su preciado auto, a lo que el mayor simplemente reacciono haciendo una pequeña mueca de disgusto, antes de rodear y colocarse en el asiento del piloto. -Ni se te ocurra –le advirtió, con los dientes apretados, al darse cuenta de que la menor, quería volver a abrir su puerta para escabullirse, y para asegurarse de que ese no fuese el caso, le puso seguro al auto. Ninguno de los dos decía nada, solo eran ellos y aquel mortal silencio, incluso el auto estaba completamente frio, debido a que todo ese tiempo, una de las puertas se había quedado abierta. Carter simplemente permanecía sentado en su lugar, apretando con fuerza el volante, ni siquiera sabía porque se sentía molesto, pero presentía que nada tenía que ver con lo de Serena. Por su lado, Olivia, seguía sin creer la forma en la que la había hecho regresar al auto, lo último que quería era verlo, o tenerlo cerca, no lo soportaba, todo aquello le causó una gran molestia en el estómago, la cual le comenzaba a provocar nauseas, y gatilló una inminente migraña; así que, decidió romper el silencio, o estaba segura que de ahí no se iban a mover -Si me trajiste hasta aquí fue para que nos fuéramos ¿no?… -dijo mientras señalaba el volante- ¿entonces porque seguimos aquí? –preguntó en un tono frio -Bien -contestó Carter de manera cortante, mientras encendía el auto El resto del camino fue casi fúnebre, esta vez ninguno de los dos hizo ningún esfuerzo por hacer más ameno el ambiente, ni siquiera la radio estaba sonando, ambos iban sumergidos en sus propios asuntos, Carter recriminándose por no haber escuchado a su novia, y Olivia por tener fe ciega en alguien que, a la primera de cambios, le daba la espalda; lo único que tenían en común en ese momento, era un sentimiento de pérdida, algo irremplazable se había roto, y difícilmente se iba poder arreglar. Era el principio del fin. Iban tan ensimismados, que cuando sonó uno de sus celulares, se sobresaltaron, era el de Olivia, mismo, que aún estaba en poder del mayor. -Es el mío, ¿me lo puedes devolver por favor? -preguntó de manera neutral, no se le estaba haciendo nada fácil, eso de contenerse, más el pelinegro, pareció no haberla oído- Carter… mi teléfono… está sonando… -esta vez hablo más alto para llamar su atención -No te lo voy a dar… -masculló, y antes de que la otra protestara, agregó- al menos, no hasta que lleguemos a tu casa -¡¿Por qué?! -estaba a punto de lanzarse directo a su yugular   -¡Porque si te lo doy, vas a intentar irte y no hemos terminado de hablar! -contestó igual de exasperado -Carter… -estaba intentando respirar para tranquilizarse, pero más bien parecía que estaba resoplando- en todo caso no creo que hoy sea un buen momento para seguir con esto… me duele la cabeza y quiero llegar a mi casa -ya no iba a seguir discutiendo, ya no tenía fuerzas, ni ganas -De acuerdo… pero esto lo tenemos que aclarar tarde o temprano… -no sacaría nada presionándola, así que se dio por vencido y se apresuró para llegar antes de que la pequeña tormenta comenzara El teléfono no volvió a sonar, y ninguno de los dos volvió a hablar, ni siquiera se despidieron cuando la menor bajó del auto, Carter solo se limitó a extenderle el teléfono como una especie de ofrenda de paz y Olivia simplemente lo ignoró, tomo el aparato y se adentró corriendo a su casa. *-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*- A lo lejos, Olivia escucho un insistente sonido, el cual la había logrado sacar casi por completo de su sueño, poco tardo en reconocer que era su celular, el cual seguía haciendo ruido, signo de que alguien estaba llamando, así que, en medio de la oscuridad, buscó donde estaba brillando el aparato y sin fijarse descolgó -Mmm… -pretendía decir “bueno”, pero aun estaba tan desubicada, que terminó simplemente soltando una combinación entre quejido y gruñido -¡Olive… escucha! El plan es este, te paso a recoger a las doce, nos vamos a mi casa, para arreglarnos y tomar una copa antes de la fiesta, y a las cuatro nos vamos para estar allá a las seis, ¿Qué te parece?… -soltó rápidamente la persona al otro lado de la línea -¿Qué?… ¿Qué?… ¿Qué, que? -la menor tardo un par de segundos, hasta que razonó que la persona que llamaba era Alexa- Alex… ¿sabes qué hora es? -sonaba como si estuviera arrastrando las palabras, a causa del sueño- ni siquiera ha salido el sol -Sí ya se, son las cinco -sonaba demasiado acelerada- solo que no he podido dormir, estoy muy emocionada -Olivia, a penas y escuchaba lo que la otra decía, estaba luchando por no quedarse dormida -Alex… con que me hubieras mandado un mensaje hubiera sido más que suficiente -Lo siento… ¿te desperté? -No, ¿Cómo crees? Me encanta hablar por teléfono a esta hora… -dijo sarcásticamente, mientras soltaba un bostezo, a lo que la pelirroja simplemente respondió con una risilla -esta bien -otro bostezo al aire- nos vemos… ¿nos vemos a las que…? -no recordaba nada de lo que su amiga le había dicho -¡Olivia!… ¡A las doce!, ¡A las doce! -gritó para que la castaña la escuchara -Bien, bien… no grites, es muy temprano -se quejó -Conste, no se te vaya a olvidar, si no estas lista a esa hora, te juro que soy capaz de quemar tu estudio- amenazó la mayor -Ok, mensaje captado -sabía que Alexa no era capaz de hacer algo así, pero sí que se enojaría si no se apuraba- ya voy a colgar… quiero dormir… -se volvió a quejar, cual niño no dejan descansar- ha… y antes de que se te ocurra, no vuelvas a llamar hasta pasadas las nueve, o apago el teléfono y no es mi culpa si no estoy al pendiente de la hora… -Esta bien… mensaje captado… -esta vez fue la pelirroja, quien lo dijo- descansa… -no acabó de desearle un buen sueño, cuando Olivia ya había cortado Dicho y hecho, tal cual había colgado, la menor se volvió a acomodar entre el calor de sus cobijas y la comodidad de su cama para dormir al menos otras tres o cuatro horas, y Alexa no la había vuelto a llamar, solo le envió un texto, cinco minutos antes de la hora acordada, avisándole que la esperaba en la entrada de su casa. -¡Olive! -saludo efusivamente la pelirroja, con un fuerte abrazo, en cuanto la vio asomarse por la puerta- te extrañe… -le dijo fingiendo voz de niña -Yo también -respondió la otra, con una pequeña sonrisa en la cara- vamos antes de que me arrepienta -dijo, mientras caminaba hacia el Mini Cooper de Alexa -No es tan malo… -se quejó la mayor- te juro que te vas a ver increíble -le aseguró, mientras se subía del lado del conductor y ambas se abrochaban el cinturón Para la fiesta, Alexa había convencido a Olivia de dejarla escoger su vestimenta para la noche, alegando que ese sería uno más de sus regalos, por lo que la menor no tuvo de otra mas que aceptar, aunque si era sincera, ya se estaba arrepintiendo, el estilo de su amiga era mucho más… extravagante que el propio, aparte, no estaba de muy buen humor como para ir, incluso pensó en la posibilidad de decir que estaba enferma o algo. No podía sacarse de la cabeza la discusión entre ella y Carter, no quería verlo, pero tampoco podía decirle a la pelirroja que des-invitara a su propio hermano, ¿verdad?, así que, como buena amiga, se contuvo y decidió que toda la noche lo iba a ignorar, iba a imaginar que Carter Dawson no existía e iba a beber mucho, aunque fuese para entretenerse en algo. -Mas te vale -miro a la mayor con los ojos entrecerrados, mientras ponía en marcha el auto- sabes que no me va el naranja ni el verde, ¿verdad? -preguntó un poco ansiosa -¡No te preocupes! -insistió Alexa- solo tenme un poquito de fe… -le regaló una radiante sonrisa -¿Un poquito?… -bufó la menor- mas bien ¡mucha, mucha! Fe -Bueno, lo que sea… hoy vamos a dejar babeando a más de uno… -le aseguró, mientras ponía el estéreo de su coche a todo volumen y conducía directo a su mansión *-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*- -Y ¿Qué te parece?… pregunto la pelirroja, mientras Olivia se observaba en el espejo de cuerpo completo que Alexa tenía en su habitación Los pantalones de mezclilla, la camiseta, su largo abrigo y sus tenis, habían sido cambiados por una falda azul, que iba desde su cintura y se ajustaba hasta un poco arriba de la rodilla, cubierta por una tela vaporosa negra, que iba suelta hasta los tobillos, un top blanco, el cual dejaba al descubierto una pequeña sección de su abdomen, una chamarra de mezclilla oscura y unos botines negros con un pequeño tacón, lo suficiente para no hacerla sentir incomoda. Vestida de esa manera, ni ella misma se reconocía. Si bien, había ocasiones en las que se llegaba a arreglar así o más, el estilo que usaba en esos lugares era demasiado sobrio y elegante, llegando a no ser de su agrado, pero Alexa, esta vez se encargó de encontrar el balance perfecto, para hacer que Olivia se sintiera hermosa y cómoda, esa definitivamente, sí era ella. -Vaya… -estaba sin habla, no tenía palabras para expresar como se sentía al verse de esa forma- si tes soy sincera, no creía que alguna vez podría llegar a verme así… -se volteó y abrazó a su amiga, la cual sonreía, cual madre orgullosa- muchas gracias, Alex… -Lo sé, lo sé, soy como un hada madrina… aunque cualquiera que nos vea, diría que mas bien, Yo soy el hada madrina -dijo haciendo referencia a su propio vestuario. Alexa había optado por usar un vestido rosa fuerte, el cual estaba cubierto de lentejuelas, no tenía mangas y le llegaba unos dos dedos sobre la rodilla. -Agh… ni lo menciones -se quejó la castaña- sabes que odio la Cenicienta -No seas aguafiestas… -replicó despreocupadamente la pelirroja -Sabes que no es por ser aguafiestas, solo que… básicamente solo está buscando al príncipe que el saque de su miseria, en vez de mandar a la mierda a su madrastra y a sus hijas, y buscarse algo en lo que trabajar y salir adelante… a lo que voy, no se necesita un hombre para salir adelante, y ese es exactamente el mensaje que le manda esa película a las niñitas… ¿me entiendes? -se giró a ver a la mayor, una vez termino de ponerse el labial, para descubrir que esta simplemente giraba los ojos y la veía con cara de aburrimiento -Ya lo sé… -dijo mientras hacia un puchero- gracias por arruinar mi infancia… era mi película favorita… perra… -le enseño el dedo medió, mientras la castaña, solo se limitaba a reír, y a verse de nuevo en el espejo- te lo dije… -señalo su amiga, levantando las cejas juguetonamente- esta noche vamos a arrasar… -ese comentario le sacó una carcajada a la menor -No sé, si realmente vayamos a arrasar, pero de que tu -le señalo con un dedo para darle énfasis a lo que estaba diciendo- vas a brillar esta noche, créemelo, lo vas a hacer en grande -No, en eso te equivocas -la corrigió- ¡Vamos! a arrasar, recuerda que somos un equipo -dijo, mientras hacía que las dos se vieran al espejo, no hizo falta más, para hacer que el humor de la menor mejorara considerablemente Bueno, eso y el par de cervezas que se tomó mientras Alexa se terminaba de maquillar, la pelirroja no había bebido nada, puesto que ella iba a ser quien manejara hasta la cabaña. -Por cierto… -Hay no… -se quejó la menor por decima vez, la diferencia era, que ahora sabía que Alexa no iba dejar pasar el asunto tan fácilmente «!Diablos! ya va empezar con el interrogatorio», se quejó para sus adentros -Hay no… ¿Qué?… ni si quiera sabes que es lo que te iba a decir -le recriminó la pelirroja -Claro que sí… -se apresuró a responder, mientras se mordía el labio, producto de los nervios- y de una vez te digo que no quiero hablar de eso… -le advirtió, mientras iba a sentarse a uno de los sillones que estaban en la habitación -¿A sí? -le pregunto la mayor, poniendo sus manos en jarra y dando pequeños golpecitos con su pie en el piso- y según tu… ¿Qué es eso de lo que te iba a preguntar y de lo que no quieres hablar?… Estaba siendo un poco insistente, pero es que el día anterior, su hermano había llegado con un humor de perros, estaba bastante molesto, tanto así, que cuando había subido a preguntarle si quería cenar, prácticamente la había expulsado de su recamara, por lo que, quería saber exactamente qué había sucedido en aquel viaje. -De… -la castaña resopló pesadamente, no quería volver a arruinar su humor por ello- …de Carter, no quiero hablar en este momento de eso -Pero si no es ahora, ¿Cuándo?… -la curiosidad la estaba matando -Esta bien… -se dio por vencida de inmediato, daba igual si se lo decía ese mismo día o al siguiente- solo… deja que te lo cuente allá, porque seguramente a estas alturas, Harry también lo debe de saber, ¿o me equivoco?… -preguntó, viendo de manera acusadora a su amiga, no le molestaba, al fin y al cabo, si Alexa era su confidente, Harry era el de Carter, por lo que era mejor si los dos conocían ambas caras de la moneda- tomare tu silencio como un sí… así que supongo, él también querrá saber que paso… y para serte sincera, no es algo que quiero contar dos veces, así que prefiero hacerlo cuando estemos los tres -intento sonar lo más despreocupada posible -Ok, entonces démonos prisa… -pareciera que eso era lo único que necesitaba escuchar Alexa para apresurarse y terminar de arreglarse en cinco minutos- se supone que Harry va a llegar por su parte, ya le envié un mensaje para que este antes -dijo mientras bloqueaba su teléfono y lo guardaba en el pequeño bolso que le había regalado la menor el día de su cumpleaños -Vaya, pero si para eso sí que pareces Flash -se burló la castaña -Cállate, perra arruina infancias… -le ordeno en forma de broma, lo cual hizo que ambas rieran- corre, tenemos una hora de ventaja, se supone que Carter va a llegar entre seis o siete, junto con Serena -De acuerdo, princesa Alexa, partamos a su ostentosa y rosada fiesta -bromeó Olivia, lo cual le ganó un golpe por parte de la mayor, mientras salían rumbo a la cabaña   
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