Al día siguiente Alondra fue dada de alta, estaba pensando en la forma en la cual se trasladaría hasta su casa, cuando tocaron la puerta e invitó a pasar a la persona, entró Taddeo diciendo — Vine a buscar a dos hermosas damas y a un pequeño caballerito para llevarlos a casa. —¡Taddeo! —exclamó sorprendida—no te esperaba, estaba pensando cómo me trasladaría hasta la casa. —Por nada del mundo dejaría abandonada a mi amiga y mis sobrinos hermosos—manifestó sonriente. Así Taddeo la ayudó a movilizarse hasta el carro, montaron a los niños en los portabebés y los ubicaron en la parte trasera iniciaron el recorrido en silencio mientras Alondra observaba por la ventana, hasta que ella habló —¿Sabes algo de Camilla? —No, por más que la he buscado y contratado gente para que lo haga, aun no hem

