Felipe miraba por la ventanilla del auto, miles de preguntas se aglomeraban en su mente inquietándolo “¿Estaría haciendo bien? Tal vez no debería atarla a él, su corazón se resintió cuando vio el rostro de desosiego de Alondra, ella ya no lo amaba”, se pasó las manos por la cabeza con desespero, despeinándose el cabello. Manolo lo observaba con curiosidad y no pudo evitar expresar con molestia —Te prohíbo que te metas en donde nadie te ha pedido opinión—expresó con rabia Felipe. —No le hagas daño, ella ha sufrido demasiado, te pido que si realmente la amas no la hagas sufrir porque….—se interrumpió Manolo. —Porque tú la amas ¿Verdad Manolo? —Quiero mucho a Alondra, es una chica extraordinaria que ha superado los momentos más terribles. Con cada palabra de Manolo, Felipe se iba encoler

