Alondra ingresó a la cabaña se acostó en la cama y dejó que las lágrimas rodaran sin control se sentía la mujer más miserable del mundo, había sido una ilusa pensando que alguien podía amarla. —¡Eres una imbécil Alondra! No entiendes que no naciste para que un hombre te amé, él único que te amó y lo destruiste ¡fue Cristiano!—.De inmediato los recuerdos de él se acumularon en su mente—Pero si nunca lo amé, solo quería experimentar el sexo, acaso tenía que aceptarlo así no lo amara. Inmediatamente su conciencia comenzó a incordiarla “Lo malo no fue el no aceptarlo, sino que no debiste avasallarlo delante de la gente, pudiste habérselo dicho de otra forma, pero lo hiciste porque quisiste humillarle, te sentías poderosa haciéndolo, porque has estado acostumbrada desde pequeña a manipular a

