Una semana después Alondra se había mantenido encerrada en su habitación, aislada totalmente del mundo exterior, antes de internarse allí, compró pan, galletas, jugo, agua y se encerró, no quería hablar con nadie, ni siquiera la televisión encendía, su celular se descargó al segundo día y no hizo esfuerzo de cargarlo, de los siete días solo se bañó dos veces, solo se mantenía en vigilia mirando al techo, sin nada que hacer, porque hasta temor de dormir le daba por miedo a que las pesadillas volvieran, cerraba los ojos y pensaba, que bueno sería no sentir, no sufrir, nunca pensó que el amor era tan doloroso, porque su historia no pudo ser como las de sus padres, que a pesar que en un principio habían tenido problemas, el amor incondicional que sentía uno por el otro, hizo superar todos

