Lucca se sintió como si estuviese en un sueño, de hecho por un momento pudo percibir un zumbido en sus oídos, pensó que iba a desvanecerse, se agarró del escritorio pero no fue suficiente, cuando estaba a punto de caer Alondra lo sostuvo y lo ayudó a sentarse. Él tomó su cabeza con ambas manos, respiró profundo y unos segundos después cuando se sintió más calmado dijo: —Alondra, no me parece correcto lo que vos estás haciendo, así sea para animarme, ya en mí corazón acepté que mi hijo murió, no juegues con eso. Ella negaba con su cabeza —No estoy jugando señor Lucca, existen altas posibilidades de que Felipe esté vivo, los niños lo vieron en la playa, hasta les compró unos baldes con palas para que jugaran en la arena, mientras iba donde yo estaba, ¡Lo sentí, me besó! Me tocó y me hizo se

