Narra Matías: No creo en el amor, a menos que me mate cupido con su flecha, y aun así creo que mis manos matarían al dichoso ángel que los comerciantes nos han vendido para sacar dinero. Las veces que lo he intentado me ha ido mal, estoy en un punto de mi vida donde disfruto mucho mi soltería y soy feliz sin la presión de tener una pareja. Quisiera no tener que tratar el tema nunca, pero para mi familia ya debo tener una esposa, lo que me resulta un fastidio porque me presionan con eso. Todos esperan que me case, como si se tratara de una obligación para encajar y ser aprobado. Lo que el dinero no puede comprar no me interesa, pero me gusta el sexo como a todos y sé que es una necesidad básica. El más estricto con los temas del amor ha sido mi padre, tanto es su nivel de obsesión con ve

