Sophie:
Después de un momento vi a mi amiga charlando con el mismo chico que la invitó a bailar, así que supe que estaría bien, yo, por el contrario, seguí bailando sin detenerme.
La pista estaba llena de cuerpos sudorosos y calientes. El ambiente estaba descontrolado y explotaba en éxtasis, todos bailábamos al ritmo de la música.
Cada quien se desahogaba a su manera, mi forma era bailar hasta que me dolieran los pies, eso y el alcohol era importante para adormecer todo. Por el contrario, otros descargaban sus frustraciones de manera más física. En este momento muchas parejas aprovechaban los rincones oscuros para sacar a flote el deseo de sus pasiones y de la lujuria contenida.
Suspiré sintiéndome anhelante.
Mis manos recorrieron mis caderas hasta llegar a mi cuello y a mi cabello, para luego levantar mis brazos, dejándome llevar como esos árboles tirados por el viento.
Mientras hacía esto, imaginé unas manos gruesas tocándome. Abrí mis ojos cuando sentí en realidad que alguien tenía sus manos en mis caderas, esto encendió mi pasión, ya quería ver al extraño.
Ladee mi rostro y me lleve la sorpresa de mi vida, era Brian, me observaba con esos ojos verdes tan hermosos y esa sonrisa coqueta que lo caracterizaba.
No sé por qué no me detuve y seguí moviendo mi trasero contra su zona.
—¿Continúas molesta? —Preguntó él cerca de mi oído.
—¿Debería estarlo? —Le respondí con otra pregunta. Mi expresión era seria y libre de emociones o al menos traté de verme así.
Brian sonríe de lado. —Eres buena actuando, veo que las clases de teatro han avanzado, pero a mí no me engañas, te conozco. —Su mano apretó mi cadera.
Me alejé y volteé a verlo, continuando con mi baile sin dejar de mirarlo a los ojos. —No tienes que saber todo de mí.
Brian niega y se acerca nuevamente, pegando su cuerpo al mío. —Solo quiero que me digas por qué estás enojada. —dice en voz alta, ya la música había aumentado de nuevo.
Lo empujé. —No quiero hablar contigo, tu novia puede aparecer en cualquier momento.
Seguí bailando y pude darme cuenta que un chico de piel morena, a la distancia, tenía su vista puesta en mí. Le doy una sonrisa, ya tenía con quien divertirme, pero entonces Brian impide mi avance.
—Sophie espera, sabes que ella jamás sería mi novia. La única que lo fue y ha sido siempre, eres tú.
Qué mentiroso, yo ni siquiera dije el nombre y él ya sabía de quién hablábamos. —Claro, como olvidar que me fuiste infiel con Gwen.
La verdad no los encontré en pleno acto, alguien más lo vio en uno de los salones, la noticia recorrió todo el campus y llegó rápidamente a mis oídos. De eso hace solo un mes.
Brian se rasca la nuca y se ve incómodo. —Solo fue un accidente, Sophie.
Rodé mis ojos, qué excusa tan patética. —Claro, por accidente tu hombría terminó dentro de ella. ¿Sabes que Brian?, no vales la pena.
Empecé a alejarme, pero él vuelve a detenerme. —Sophie perdóname, ¿qué tal si vamos a mi habitación y recordamos viejos tiempos? Que dices. —Su dedo se posó en mi labio inferior y lo recorrió con sensualidad.
Observé sus ojos sintiéndome insegura, pero también llena de deseo. El alcohol había hecho su trabajo de relajarme y yo solo quería justo esto. Tener intimidad y él estaba disponible.
—Está bien...
De repente soy jalada bruscamente hacia un pecho duro. Observé de quién se trataba y veo a Patrick mirándome de cerca con esos ojos cafés llenos de ira.
¿Cómo me había encontrado y por qué vino a buscarme? Pensaba preguntarle, pero Patrick me interrumpió.
—Me parece que nos iremos a casa y te darás una buena ducha para que se te baje esa calentura.
Trague grueso, él había escuchado nuestra conversación.
—Señor McCarthy, como está. —Oigo a Brian saludarlo.
Patrick lo ignora y me jala del brazo. —Hora de irnos.
Salí de mi estado de shock y forcejeé con él. —Suéltame Patrick, estás haciendo un show, me estás humillando. —Le grité.
Veo la mandíbula de Patrick tensarse y sus dientes atrapan su labio inferior, se ve bastante enojado.
—No me hagas perder la paciencia, Sophie. —dice entre dientes—. Vamos.
—No lo haré, anciano infeliz —Me solté de su agarré, pero calculé mal y caí al suelo. Mierd** mi cabeza daba vueltas, debí hacerle caso a Lily y no beber tanto.
La música se detuvo o talvez me quedé sorda, pero no podía ser, porque escuché y vi a Lily hablarle a mi padrastro.
—Señor McCarthy, lo siento yo... —Ella se detuvo. Mi amiga se veía bastante espantada.
Vi más allá que una congregación de chicos de fraternidad, se formaron en un círculo observando mi desgracia.
Patrick observa con enojo a Lily. —¡Toma las cosas de Sophie, nos vamos a casa!
Mientras dice eso me levanta del suelo con fuerza. —Eres un i***t**. —Le grité.
Patrick suspira. —Contaré hasta tres, no me hagas enojar niña —dice en un susurro para que solo yo lo escuché.
—No te tengo miedo —Le digo observándolo directo a los ojos y él hace lo mismo y no aparta la mirada.
La guerra de miradas parece no tener fin, pero Patrick aparta la vista, mirándome de arriba a abajo para luego acercarse con expresión molesta.
Me alejo un paso perturbada, cuando quiere, Patrick puede ser bastante dominante. —Patrick que...
De repente soy levantada del suelo por sus enormes brazos y este estúpido hombre me pone en su hombro como un costal de papas.
—No escucharé más a una adolescente tan rebelde e insolente como tú —dice Patrick con voz grave.
Veo a Lily caminar detrás de nosotros y a los demás chicos levantar sus móviles para tomarnos fotografías.
Gruñí molesta, no podía estar más humillada y todo por culpa de este viejo, pero de repente Patrick se voltea y me sorprende poniendo su atención hacia los chicos.
—Si me entero que lo suben a red, dense en la ruina, mocosos, inservibles. —Gruñe molesto y luego sale conmigo aún en su hombro y con Lily de la casa.