Patrick: Bajo mi mano y la toco en su parte íntima, pero Sophie me golpea y aparta mi tacto de ella. —No te atrevas a tocarme —dice ella en un gruñido. Chasqueo mi lengua, sin un gramo de paciencia. —Como si no quisieras que te tocara. Te lo repito, me deseas, acéptalo. Te he visto cuando entras a mi cuarto y te quedas un buen rato admirándome. La observo de arriba abajo. Sophie era mi placer prohibido, una niña que no podía imaginar tener, que estaba totalmente fuera de mis límites, pero era inevitable no desearla y más cuando ella misma estaba a cada rato rompiendo las reglas. Si, este es el gran secreto de esa mocos** sexy, me deseaba y yo también. Traté con fuerza de que no fuera así, porque solo quería protegerla y no ensuciarla con mi veneno, quería guiarla por el buen camino, p

