Sophie: Después de la ceremonia, me dirigí de la mano con Patrick hacia la recepción de la boda, que se iba a llevar a cabo en uno de los grandes salones de la mansión. —¿Estás bien, dulzura? —Me pregunta Patrick con atención—. Te duele algo. Tienes hambre. Amaba cuando hacía esto, durante el pasado mes, no hizo sino cuidarme y estar pendiente de mí. Aunque siempre lo había hecho, pero ahora era más cariñoso y esto hacía vibrar mi corazón. —Quiero mis almendras —dije con sonrisa divertida que él acompañó, para luego inclinar su rostro y darme un corto beso en los labios. —Lo que quiera la señora McCarthy, se hace —dice él buscando entre sus empleados, mientras vamos camino al salón. La casa no había estado tan concurrida como hoy. Definitivamente, Patrick tenía más empleados de los q

