Capítulo 8 —Siempre sé donde estás, Sophie

1922 Words
Sophie: La alarma suena y me saca de ese increíble sueño en el que estaba muy a gusto. Unos ojos cafés me observaban mientras este mismo hombre misterioso, tocaba mi cuerpo con deseo... Apago la alarma porque ya me está molestando ese sonido, mis manos se posan en mi cabeza, olvidándome del sueño. Caraj**, se me va a reventar del dolor, mis sienes palpitan con fuerza. —Qué dolor tan horrible. —Me quejo, intento levantarme, pero el dolor empeora, así que me vuelvo a acostar. "Tal vez no iría a clase hoy", pienso. De repente me llega un olor desagradable y empiezo a husmear el ambiente. —Que ese olor —digo con molestia. Sigo olfateando y me doy cuenta de que tengo el mismo vestido de ayer y esta..., machando. Me incorporo con esfuerzo y hago una mueca de asco al verme así. Seguro vomité anoche. En ese momento alguien golpea con fuerza la puerta de mi habitación, lo cual empeora mi dolor de cabeza. —¡Largo! —Grité y me volví recostar cerrando mis ojos. No espero ni un segundo y la puerta se abre con fuerza. —Levántate mocos** y no me contradigas. Mierd** ese hombre otra vez, me masajeo mi sien, ¿por qué no podía bajar la voz? —Que quieres anciano, me estoy muriendo y no estoy para aguantarte. —Más bien dúchate, hueles horrible. —Escucho su voz nuevamente. Gruño, molesta, pero me va a oír, tiene que salir de mi espacio personal pero ya. Abro mis ojos y observo primero el techo. —Porque no te vas a molestar a... —Dejo de hablar cuando dirijo mi mirada hacia Patrick, que está sin camisa y todo ese pecho tan varonil y musculoso está a la vista. ¿Por qué entro así? Patrick se cruza de brazos y trago grueso, se ve muy atractivo. —Si mal no recuerdo estoy en mi casa, Sophie, y entro en tu cuarto si se me da la gana. No digo nada por un momento y es que estoy embobada mirando su pecho desnud** y bien trabajado. Se ve que se ejercita bien, mierd** qué suerte tiene mi madre. Sacudo mi cabeza y me enfoco, no debería estar pensando en eso. Estaba tan distraída que no noté que Patrick se dio la vuelta para ir a abrir las cortinas. —¡No! —Grité, pero él ya lo había hecho. Me cubrí los ojos por impulso. —Levántate para que limpies tu desastre. Le gruñó molesta. —Eres un desgraciado. —Caraj** eso dolía, mis ojitos estaban sensibles y mi cabeza también. La molestia empeoraba cada vez más, parecía que tenía un tambor allí adentro de lo fuerte que retumbaban mis sienes. Oigo a Patrick reírse para luego verlo a través de mis manos caminando alrededor de mi cama. Él se acerca y quito mis manos de mis ojos. Está muy cerca, ¿por qué se me acerca tanto? —Y tú eres una mocos** despreciable. Hago una mueca de disgusto, creí, no sé, que se acercaría para otra cosa... —Y tú un maldit... En ese momento alguien golpea la puerta abierta, ambos nos apartamos del otro. Dirijo mi mirada hacia la entrada y veo a Lily mirarnos de manera incómoda y nerviosa. Ojalá no se haga ideas que no son. —He, lamento interrumpir, pero hay algo que deberían ver. ••••••••• Patrick golpea la mesa del comedor con sus puños y asusta hasta a la empleada de servicio. —¡Quién lo subió! —Pregunta a su asistente atravez del teléfono. La llamada está en altavoz, así que escuchamos todo. —Al parecer fue a alguien que estuvo en esa fiesta, Señor McCarthy. —Respondió un hombre, seguro era el encargado de su seguridad. Patrick rueda sus ojos viéndose irritado. —Eso es obvio, por supuesto. Levanté mi mirada de mi tazón de frutas recién cortadas y lo observó y lo encuentro también mirándome con disgusto. Suspiro cansada, ahora no estaba para sus regaños, aun así Patrick continúa. —Jovencita, espero que estés consciente de lo que provocan las decisiones que tomas. Niego y aparto la mirada, no era una niña y sabía lo que hacía, pero no dije eso y observé a Lily en su lugar, quien estaba mirando ese tonto video con mucha emoción. Alguien había grabado el momento en que Patrick llegó a la fiesta y me había sacado como un costal de papas de la casa. Lo subieron en la red y se viralizó en cuestión de segundos, tenía como diez mil reproducciones. Patrick tenía razón, debí actuar mejor, pero no se lo diría. Como sea me dolía la cabeza. —¿Crees que fue Gwen? —Preguntó Lily de repente, dejando su móvil a un lado en la mesa. Tomé la pastilla para la resaca y asentí. —Estoy segura de que fue esa víbora. —Le respondí, ella era capaz de eso y más. Gwen, no solo me quito a Brian, sino que una vez también público una foto en el grupo de estudio de mi clase, en la que aparecía besando a otro chico en una fiesta. Me hizo ver como la chica fácil de la universidad. —Investiga quién fue el chistoso que lo subió y ya sabes qué hacer, mándale un saludo de mi parte —dijo Patrick y vi a Lily tensarse, yo, por el contrario, estreche mi mirada en él. No sé por qué se molestaba en defenderme. —Sí, señor McCarthy, como usted diga —dijo el hombre de seguridad y luego de eso mi padrastro finalizó la llamada. —Señor McCarthy, ¿usted mandó a matar a alguien? —Pregunto Lily, asustada. Rodé mis ojos, Lily estaba siendo ridícula, Patrick jamás sería capaz de eso, bueno puede ser lo que quiera, pero jamás un asesino. Al menos no lo veía así. Patrick le da a mi amiga una sonrisa burlona mientras toma un sorbo de su café. —No te preocupes, es una pequeña lección económica. Sea quien sea lo demandaré por grabarme sin mi consentimiento, por difamación o lo que se me ocurra. Suspiré irritada, y yo pensando que lo hacía por mí, pero qué tonta. ¿Por qué lo haría?, después de todo me odia. Tomé un bocado de fruta, sintiéndome sin ganas de nada. —Y tú mejor apúrate Sophie, que tienes que ir a la universidad. Ya bastante me cuesta tu educación. Solté la cuchara de golpe en la mesa y lo observé con molestia. —¡Ya para de humillarme! Además, estamos en los últimos días, relájate un poco. —Me levanté de mi silla y me fui alejando del salón. —¡No me importa si son tus últimos días! ¡Te ordeno que vayas!... —Su voz de perro rabioso se fue apagando a medida que me alejaba. —Qué fastidio —dije en voz alta a nadie. Pero en algo tenía razón, Patrick, debía salir. No me quedaría aquí encerrada a lamentarme, sumado a eso, no quería ni verle la cara a ese viejo amargado. —¡Sophie! —Me llama Lily—. No le hagas caso a tu padrastro, sabes como es. Suspiré frustrada, no quería hablar de Patrick. —Voy por mi bolso y salimos. Una vez en mi cuarto empaque todos mis libros de literatura y mi folder de hojas, tendría que hacer mi ensayo en la universidad. Teniendo todo listo bajé y vi que mi amiga me esperaba en la entrada de la casa y se texteaba con alguien. —Con quien hablas. —Le pregunté mientras me dirigía a la salida. —El chico de anoche, me invitó a salir. —Me responde con una sonrisa brillante en sus labios. Le sonreí. —Me alegro Lily, ¿ves?, te dije que habría alguien esperando por ti. —Ella asiente y me da un pequeño abrazo. Después de lo que paso ayer con Connor estaba segura de que mi amiga se daría la oportunidad de olvidar a ese tonto. Después de nuestro pequeño abrazo, observé mi reloj de mano, era algo tarde para nosotras. Mire a mi alrededor y aún no había llegado. —Y ahora donde está el chófer —dije molesta—. No quiero caminar, me duele el cuerpo. —Me quejé. Lily guarda su móvil en el bolsillo de su chaqueta e imita mi acción observando el camino de entrada de la mansión que está completamente vacío. —Dale cinco segundos, talvez se le hizo tarde. Resople y empecé a caminar. —No se para que Patrick tiene empleados si no trabajan. Bajé las escaleras llegando a la superficie empedrada de esta zona. Suspiré y aparté mi mirada del garaje observando esta vez los árboles de la mansión que estaban a la distancia, bien alineados, bien cortados y bien cuidados. A veces creía que en serio en esta casa había fantasmas porque casi nunca veía al jardinero, ni a los demás trabajadores, pensé en broma. Lily llega a mi lado. —Tal vez... —Ella se detiene al escuchar el ronroneo de un motor de auto—. ¿Ves?, ya viene, no hay que hacer tanto drama. Le di una sonrisa poco amistosa. La cual se volvió una mueca furiosa al ver acercarse un auto, pero no era el que siempre me llevaba a la universidad, era el Porsche de Patrick. El auto gris se detuvo a mi lado. Patrick baja el vidrio de la ventana. —Vamos, suban, las llevaré. Fruncí mi ceño. —No subiré a tu auto y donde está el chófer. —Pregunté molesta. Patrick suspira cansado. —Es una orden Sophie, no una pregunta. Estreche mi mirada en la espalda de Lily, cuando la vi subir en silencio al auto. "Hum, traidora", pensé en mis adentros. Dirigí mi mirada de vuelta hacia Patrick. —Me niego a que me lleves a la universidad. Patrick golpea el volante del auto viéndose furioso. —¡Tú crees que lo hago porque quiero! ¡Sube y deja de perder el tiempo! Rodé mis ojos, ya que más, era esto o tomar un taxi y para eso tenía que caminar algunos kilómetros hasta la salida de la mansión. Además, estaba segura de que si no le obedecía, Patrick me metería al auto a la fuerza, solo porque él quería. Subí al auto con disgusto y en eso me llego un olor. —Huele..., horrible. Patrick empieza a conducir. —Olería delicioso si no hubieras dejado tu tufo de borracha. —Él se detiene y suspira—. Creo que también te vomitaste aquí. Negué, él no dejaría de molestarme, viejo gruñón. Lily interviene. —He sí, aquí está la mancha. Gire mi rostro para observar a Lily que estaba en el puesto de atrás, señalando el área exacta que vomite. —No ayudes Lily. —Le dije con molestia. Ella se encoge de hombros y vi a Patrick mirar hacia otro lado, seguro se estaba burlando de mi desgracia. Pues yo también lo haría. —Y Patrick, como fue que me encontraste anoche, ¿estabas espiándome?, o es que ahora te preocupas por tu linda hijastra. —Le dije con burla. Él dirige su mirada de ojos cafés hacia mí y se queda un momento en silencio. Su mirada penetrante me está poniendo nerviosa, incluso me sentí sonrojar. Hasta que por fin hablo. —Siempre sé donde estás Sophie, Grace me pidió que te cuidara.
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