Capitulo 43. La guerra es inevitable. Las cosas no están bien en la Manada por mucho que intenten ocultar las cosas no soy tonta. La gente está demasiado nerviosa y también han llegado más guardias. Me levanto del sillón y voy directa al despacho de Alan. No toco ni a la puerta, abro directamente y paso al interior. —¿Me quieres explicar lo que está pasando? Y no se te ocurra decir que nada, porque como lo hagas cojo a mi niña y nos marchamos ahora mismo de tu casa—. —Siéntate Abi—. Tomo asiento frente a él, este coge una botella de su escritorio y llena un vaso. No necesito saber de qué licor se trata, cualquiera de ellos está asqueroso. Toma un largo trago y después se sirve otra copa. —La guerra es inevitable, ese desgraciado está empeñado en que tú eres su alma gemela—.

