Joshua Su cuerpo se sentía como fuego bajo mis manos, y cada gemido que salía de sus labios era como una chispa que encendía mi interior. Mi mente luchaba por mantenerse centrada, pero la realidad era que ya había perdido el control hacía rato. Pilar era todo lo que había deseado, y ahora, tenía miedo de perderme en ella de una manera en la que no sabía si podría regresar. — Pilar —jadeé contra sus labios, mi voz áspera mientras mis manos recorrían su piel—, ¿Sabes lo que me estás haciendo? No era una pregunta real. Sabía que lo sentía igual que yo. Cada caricia, cada beso, nos arrastraba más y más profundo en una vorágine de deseo que parecía no tener fin. Ella me miraba con esos ojos claros y brillantes, de una manera que por un momento, tuve que cerrar los míos para no perderm

