Esta maldita sensación de soledad, es tan amarga que los tragos de whisky saben a vinagre. No he salido de mi departamento en dos días, y aunque hubiera querido hacerlo, no tendría sentido, tengo el cuerpo molido, si, han bajado un poco los moretones, aun me duelen, y el cuerpo entero ni se diga. Puedo ver por la ventana a la muchedumbre que a pesar del frío se reúne en la acera, esperando por una nota amarillista, una que no estoy dispuesto a dar y menos viendome como me veo. No sé nada de mi tío, y no tendría porque, en realidad, puedo imaginar dónde se encuentra ahora mismo, nadie sabe nada de él, o al menos eso dicen los chismes. Temor, si, no puedo negar que ciento peligro por lo que puede pasarme, pero en este momento, Gia es la unica que me proeocupa, sé que está en New York, el i

