Ya no aguanto más esta tensión, aunque las palabras de Rubí, siguen dando vueltas en mi cabeza, el simple hecho de tenerlo tan cerca, hace que cualquier cosa reste su importancia, el aroma que desprende, su torcida sonrisa y esa mirada tan profunda que acompaña de un silencio inquietante domina mis emociones. Me toma desprevenida, al bajar de su auto, sus enormes manos me hacen perder la vista por un segundo y entonces sus labios vuelven a besar los míos, cada aroma, y cada sabor que desprende su piel y saliva, impacta en mi boca de una forma difícil de describir, si quisiera hacerlo, si me esforzara para entender lo que siento, diria que quizá estoy siendo besada por un hombre de otro planeta. Suena absurdo, lo sé, pero en este momento es lo que siento. —Si. Por supuesto que quiero

