Capítulo 31

1244 Words
Mi cabeza da vueltas, y no literalmente porque, imagínense si fuese así. Ugh, nada bonito de presenciar. La música sigue sonando, pero ya no es aquel ruido escandaloso de al principio, sino que gracias a Luke, ahora pasan algo de The Killers, lo sé porque él me dijo. En mi mano tengo una botella de agua mineral, intento no bebérmela, pero la mirada que me lanza Luke me hace hacerlo, además se supone que me ayudará a pasar de ebria a menos ebria, aunque el mareo ha reducido durando la última hora, puedo decir que me siento algo lúcida con lo que hago. — ¿Cómo es posible que la gente ame estar de fiesta a las once de la noche? — suelto, pero mi intención no es que me respondan, pero Luke lo hace. —Hormonas, y neuronas quemadas. — dice, a lo que suelto una pequeña risa. — ¿Por qué no estás ebrio como los demás? — le pregunto, él me mira con una sonrisa tierna, se encoje de hombros y antes de responderme le veo observar todo su entorno. —Soy responsable de llevarte sana y salva a casa, no pienso emborracharme para luego lamentar alguna tragedia. Me sorprende su elección de palabras, siempre son correctas y me causan algo extraño, como fuego quemándome por dentro, es demasiado raro para mí. Luke Hemmings siempre sabe qué decir para descolocarme y hacerme flipar. —Lo siento. — digo de repente, me dejo recostar en el respaldar del sillón en el que estamos, giro el rostro para poder apreciar su expresión, la cual es de confusión. — ¿Por qué? —Por arruinarte la noche, era obvio que te estabas divirtiendo con Michael y los demás, pero ahora estás aquí, haciendo de niñera, lo siento. —Oh, por favor, Darling. — suelta divertido y niega rápidamente. — Me gusta estar contigo. —Eso es triste, Luke, no creo que te guste estar con una chica que no está por completo en sus facultades mentales. — bromeo, pero no hago que ría, ni siquiera un asomo de sonrisa, nada. —Estoy siendo sincero cuando te digo que al venir a esta fiesta, recordé al antiguo Luke, al chico mujeriego y me dejé llevar, pero mi intención principal era pasar tiempo contigo, quería que te divirtieras conmigo. — confiesa, quiero creer cada cosa que dice, pero ¿cómo logro eso? Digo, es imposible que una persona cambié de la noche a la mañana por otra, es absurdo. — ¿Y cuándo fue exactamente que el antiguo Luke se fue? — pregunto viéndole a los ojos, él alza sus cejas, parece pensar su respuesta y me alegra porque no querría escuchar cualquier cosa al azar. —Bueno. — Luke entrelaza sus manos a la altura de su abdomen, y toma la misma posición que yo: recostado en el sillón. — No voy a decir que cuando te conocí, sé que no te gusta esa clase de basura de romance, pero de algo sí estoy seguro y es que, aquella vez, cuando estábamos esperando a que la clase de matemática diera comienzo, cuando estabas apenada conmigo por haber bebido de más en la fiesta que te llevó tu hermano, esa vez supe que no eras como las demás, y eso suena terriblemente cliché, pero lo que quiero decir es que ese día te vi vulnerable por haberme dicho la frase del pegamento y me gustó el hecho de que tuvieras un recurso para el dolor. No sé cuándo sucedió, pero me veo seriamente embalsamada con sus palabras, cada vez que suelta algo me hipnotiza y mi escusa a ello es el licor que tengo en mi sistema. —Umh, eso es interesante. — digo en un murmuro, pero él me escucha por encima de toda la música. —Mi intención no fue marearte, Darling. — sonríe. —Sí, sí, lo sé, la mía tampoco. — ¿Qué? —Nada. Me concentro en escuchar la letra de la canción que va de algo sobre ser torpe y huir de las sandeces que haces, me dejo llevar por la tonada ya que me veo golpeteando mis dedos sobre mi pierna, por el rabillo del ojo observo a Luke, él asomo una sonrisa y me obligo a no verle porque sé que caeré al encanto de sus hoyuelos y terminaré desmayada. —Ven a fuera conmigo, quiero enseñarte algo. — él inclina su cabeza hasta mi altura, sus labios están pegados en mi oreja y por un momento me siento mareada, como si hubiesen puesto algún somnífero en mi bebida. Oh, no, acabo de confesar que Luke me deja en estado de bobalicona. — Vamos. — toma mi mano, sus dedos encajan con los míos, pero a los segundos me suelta para poder rodearme por detrás y agradezco que él me conduzca por toda la estancia mientras caminamos, si no lo hiciera, probablemente ya estaría en el suelo por mis torpes pasos. ¡Bendita sean las manos de Luke en mi cintura! Cuando llegamos al patio trasero, no hay casi nadie en él, solamente algunas chicas que están acostadas en unas tumbonas, todo parece ligeramente tranquilo, el frío llega a mí y Luke lo nota también porque se quita su camiseta a cuadros y hace que me la ponga, inmediato soy consciente de la gran diferencia de tamaño, su camisa me queda como una especie de camisón. —Mi abuela me contó una leyenda sobre el árbol de cerezo. — comenta, haciendo que la tranquilidad se vaya, pero él no es molesto. Su mano busca la mía ya como si fuese costumbre y las entrelaza. Luke me lleva hacia el gran árbol rosa que está en una esquina del patio, es grande y hay muchas hojas regadas alrededor de él. Este lugar es perfecto como para venir a reflexionar o a relajarse. — ¿Qué hora es? — pregunta distraído mientras aprecia el macizo. Me obligo a sacar mi teléfono del bolsillo de mi pantalón, mi pantalla de bloqueo refleja las 11:44 y se lo digo, él asiente complacido por mi respuesta y nos lleva justo debajo del cerezo. Alzo la mirada y lo único que veo es la poca luz de la luna siendo filtrada por las ramas. —Cómo te decía antes, sobre la leyenda... —Ajá. — le aliento. Luke se coloca en frente de mí mientras coge mis dos manos, quiero reírme porque estoy segura que parecemos figurita de pastel de recién casados. — La leyenda, cuéntamela. —Dice que si alguien se le confiesa en un viernes a otra persona debajo de un árbol de cerezo, su amor será correspondido... y viendo que todavía estamos en viernes, Darling, yo... —Alto. — le interrumpo, miedo y nerviosismo me llenan el sistema, en cualquier momento puedo caer desmayada, Luke me ve a los ojos y me digo a mí misma que no tengo que ser grosera. — Lo siento, yo creo que... puedes continuar, supongo. —Darling, me gustas como nunca pensé que me llegaría a gustar alguien, lo que siento por ti es demasiado fuerte como para ser callado, así que, me preguntaba si mi amor es correspondido, ¿Lo es, Darling? ¿Te gusto, aunque sea un poco? Su pregunta me descoloca, de repente parecería que todo da vueltas a mí alrededor, y estoy segura que no es por culpa del alcohol porque esto me ha despertado de un tirón. Luke espera mi respuesta, abro mi boca unas cuantas veces para ver que sale, pero no hay nada, me he quedado congelada. ¿Me gusta Luke, aunque sea un poquito? Me doy una bofetada mental, una bien fuerte por lo que estoy a punto de contestar. —Sí. Ya no hay vuelta atrás, me acabo de hundir tres pies bajo tierra, justo en el infierno que es el amor.  -
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD