Por Fabricio Fuimos mil cosas con Anto y a la vez no fuimos nada, casi como en este momento. Ya no puedo ni disimular lo que siento por ella, Pía sabe que jamás va a ser la dueña de mi corazón como sí lo fue su prima, no creo que sepa que aún mi corazón le sigue perteneciendo a mi ex novia. Cuando Anto abrió la puerta de su habitación, no podía pensar con claridad, ni inventar una excusa, pero Anto se impuso ante Pía y no le permitió hacer alguna de sus escenitas. Es verdad lo que le dije, la odio y la amo, la desprecio y la deseo hasta volverme loco. Giro a su alrededor como un maldito perro en busca de unas migajas de amor, de su sexo o de lo que ella quiera darme. Cuando le vi los moretones, me indigné, no puede agarrar cualquier papel, sólo por trabajar y da la maldita casualidad

