Capítulo 30 ¿Honestidad? —En verdad estoy ocupado. Sal de aquí ahora mismo. No me molestes más. Pero si te atreves a huir… entonces sí estarás en problemas. No pienso ir a buscarte una segunda vez. —La voz de Minhos sonó amenazante mientras la empujaba fuera de la habitación. Eira no podía dejar de pensar en una cosa: ¿por qué ese lobo no le temía? La había tocado como si nada, como si ella fuera… normal. “Debe ser Luna. Así como me ayudó a mí… tal vez pueda quitarme esta maldición.” —¿Has visto a Luna? —preguntó con los ojos aún llenos de lágrimas. —No. Ella va y viene cuando quiere. ¿Estás bien? —Gabriel la observó con cierta inquietud. —No… no estoy bien. —Respondió con la voz rota, secándose las lágrimas y acomodando los mechones de su cabello desordenado. —Bueno… Minhos no es

