Varios meses después... El segundo momento más importante en la vida de Alice y Mak había llegado. La rubia pasó toda la noche con contracciones y el dolor más horrible que en su vida jamás había experimentado. El mejor hospital de Polonia fue tomado por la organización y Aysel, como de costumbre, era la encargada de vigilar los partos de cada una de las chicas. Las contracciones fueron más seguidas y el momento de pujar había llegado. Alice fue llevada a la sala de partos y en compañía de Mak y Aysel, empezó la traída al mundo de Hope. —Vamos, Alice, tú puedes —decía la doctora, animándola a pujar, ella estaba cansada de intentarlo, era tan doloroso ahí abajo. —No puedo... —sollozaba—. Dios, esto duele demasiado. Probablemente, se me salgan las hemorroides con todo el esfuerzo que me
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