Restaurante Sunshine.
Alicia
Entra al restaurante y cierra los ojos y sonríe al encontrarlo tan familiar como lo recordaba era un pequeño restaurante coqueto y sin muchos lujos su naturalidad lo caracterizaba era un lugar perfecto para encontrar inspiración para sus pinturas lo descubrió cuando aun era una niña de 12 años la madre de Emma la había traído varias veces la adoraba deseaba que fuera Ella su madre y no la que tenia pensaba en lo afortunada que había sido Emma su madre y su padre la adoraban a pesar de que los había perdido muy rápido a menos tenia bonitos recuerdos a los que aferrarse Ella no ni siquiera pudo conocer a su padre quien falleció cuando aun no nacía y su madre nunca fue una madre dedicada y cariñosa su tía era quien la consentía.
—Tengo tan buenos recuerdos de este lugar.
—Señorita Mars. ¿Es usted?
Tratando de reconocer aquel señor mayor que la había reconocido pero que aun no recordaba su nombre a pesar de encontrarlo algo familia.
—¿Usted? Es el señor Mateo ¿Verdad?
Sonríe al ver que Alicia aún recuerda su nombre a pesar de haberlo meditado unos minutos.
—Así es soy Yo el amigo de su tía y dueño de este lugar ¿Aun le gusta el chocolate caliente con galletas de avena y jengibre?
Emocionada responde.
—Me fascinan. ¿Cuánto tiempo ha pasado vine aqui de niña ¿Cómo puede aun recordarme y recordar lo que mi tía solía pedir para mi?
—Aunque no lo crea tiene un parecido a su tía.
—No lo creo al menos no tanto como Emma.
—Emma ¿Cómo esta? Supe lo de su padre lo lamento no pude asistir vi las revistas.
—Ella ha vuelto tambien ahora se encarga de los negocios de mi tío esta bien ni ha salido tan sana como mi Tía pero cada día se parece mas a Ella esta hermosa.
—¿Y ha venido a quedarse?
—¿Quedarme? No solo he venido por una exposiciones que hare aqui y para pasar unos días con Emma pero no esta en mis planes vivir aqui tengo una vida en Francia venir aqui es como empezar de cero.
—No si continua presentándose como lo ha empezado hacer ya.
Duda y sonríe.
—Me ha encantado verle hay una persona que me espera justo el dueño de la galería.
—Si Max.
—¿Lo conoce?
—Claro viene aqui desde niño al igual que Usted.
—Me puede tutear no se preocupe tambien me conoce de niña.
Sonríe.
—Esta bien Alicia ven y te llevo a la mesa está observándote desde que llego el ha sido quien me ha hablado de ti no sabia que te conocía le he recomendado tus pinturas si eres tan buena como Tu tía vale la pena.
Sigue Mateo quien la adula todo el camino.
—Gracias es muy amable de tu parte.
—Bien allí esta-Señalando al joven de ojos azules y cabello rubio como si lo sacaran de una revistas alto y muy guapo tanto como para dejar a cualquier chica sin respiración. Alicia camina hasta en frente de la mesa donde se encuentra y de inmediato este se pone de pie.
—Señorita Mars he escuchado maravillas de Usted por fin la conozco en persona.
—Señor Max ¿Su apellido? perdón es que nadie me lo ha mencionado.
—Tal Vez porque es bastante difícil de pronunciar no se preocupe puede tutearme ¿Puedo tutearle?
Sorprendida por lo informal que se ha vuelto repentinamente.
—Claro no me incomoda.
—Puedes sentarte.
—Gracias.
—¿Quieres café o algo de tomar? aunque creo que ya has pedido-Señala a Mateo que se acerca a la mesa con Chocolate caliente y sus galletas favoritas.
—Se que no has ordenado nada pero es por los viejos tiempos Bienvenida y corre por la casa.
—Señor Mateo muchas gracias pero puedo pagarle no tiene porque preocuparse.
—Ya he dicho corre por la casa.
—Pero..
—No insista no cambiara de opinión ¿A ver y por que a mi no me consientes como a Ella?
—Por que a pesar de que siempre estas viajando te veo cada semana a Ella tenia años que no la veía.
—Me costará dejar de venir.
Los tres ríen.
—Nunca lo harías. Disfrútalo Alicia espero y sea como lo recuerdas.
Alicia con un poco de melancolía y felicidad sonríe y sus ojos le brillan sintiendo nostalgia.
—Gracias señor Mateo.
El le responde con una sonrisa como si entendiera aquel sentimiento y se retira.
Clínica H.P
Dr. Campos
—Te felicito tu condición ha mejorada bastante ¿No has tenido síntomas nuevamente?
—No.-Se para de la camilla.
—Tu asistente lo esta haciendo muy bien no sabia que era enfermera.
—Si es muy buena en todo lo que hace aunque no suelo decírselo le falto poco para terminar su carrera pero al emigrar por cuestiones económicas tuvo que dejarlo ahora lo ha retomado.
—¿Y ya no será tu asistente?
—Talvez lo seguirá haciendo pero de una manera diferente. Debo irme gracias por todo.
—Es mi trabajo, recuerda seguir llevando las indicaciones tales como te las he dado aunque hayas mejorado bastante una recaída puede estropear nuestro avance.
—De acuerdo.-Sale de la oficina marca un numero telefónico y la pantalla presenta llamando a Margaret.
—Si.
—¿Dónde estas?
—Justo llegando a la cafetería.
—Bien espérame allí voy para allá.
Margaret ve a Dylan entrar a la cafetería y se acerca a El.
—Dylan ¿Viniste a buscarme?
—Margaret no aun tengo que revisar a un paciente a si que me demorare un poco mas vine por el te favorito del paciente se anima mucho cuando le hago el detalle.
Avergonzada.
—Claro hasta Yo me alegraría digo si fuera paciente y Doctor se molestara en llevarme algo que me guste.
—Puedes probar es mi truco secreto para que los pacientes se recuperen mas rápido recuerda que las emociones son muy importantes para los pacientes cardiacos.
—Gracias por el tips.
Emma
Entra a la cafetería y luce tan radiante como siempre esta vez con el cabello recogido y sin gafas apreciándose su rostro y sus ojos claros. Margaret nota su presencia enseguida.
—Bien Dylan suerte con tu paciente estaré aqui en la cafetería.
Dylan voltea siguiendo la mirada de Margaret quien ha dejado de verle y le pregunta sorprendido.
—¿La conoces?
—Si debo dejarte.
—Espera Margaret ¿Quién es?
—Es una amiga.
—¿Tu amiga? No se ve como Elena.
Sonríe —Ni parecida en verdad.
—Entonces.
—Entonces nada ve por Tu paciente me hice responsable de pagar por mi desastre voy a esperarte mientras tendré una Reunión con mi jefa.-Se va.
Confundido observa a Emma.
—¿Su jefa?-
—Veo que ya estas haciendo amigos recuerda que estas de mi parte.
—Claro señorita una cosa no se mezcla con la otra.
—¿Te gusta?
Dylan se acerca a Ellas y no se contiene.
—Disculpe que les interrumpa mi nombre es Dylan Smith soy Doctor.
—Claro si me doy cuenta por su bata-Responde Emma de manera sarcástica y algo incomoda por el atrevimiento de aquel hombre.
—Cierto ¿Está usted mejor?
—¿Yo?-Responde Emma confundida por aquella pregunta ¿Me conoce?
—Si nos encontramos aquella vez en el ascensor se desmayó y Yo estaba juntos a Usted.
—Claro lo recuerdo ¿Ese día no le di las gracias?
—Si pero soy Doctor y me preocupe por la salud de los demás solo quería saber si ya esta mejor y si ha visitado un medico un desmayo puede significar muchas cosas.
—Claro que he visto aun medico estoy mejor no hay nada de que preocuparse gracias por preguntar ahora si es tan amable quiero comentarle algo a la enfermera es sobre un familiar algo personal.
—Claro no las interrumpo mas ¿Su nombre?
—Mi nombre Emma Rose.
—Su nombre se me hace familiar bueno me retiro un gusto verla bien me refiero recuperada Emma.
—A dios Doctor.-Ve a Dylan alejarse y dice a voz baja —¿Enserio te gusta?
—¿Por que lo pregunta?
—Claro que te gusta he pasado suficiente tiempo contigo como para notar cuando te pones nerviosa y esta vez lo estabas y no precisamente por mi como lo veías no dijiste una palabra. Es un poco intenso para mi gusto pone demasiado atención es un poco a cosante.
Margaret la ve, sonríe y piensa; justo eso es lo que mas me gusta de Él.