Narra Adela —Estás tranquila hoy— dijo Nathan. Leonardo se paró a unos metros de distancia mirando cada parte del guardia con desaprobación. No me permitía estar a solas con Nathan, aunque sabía que era un buen tipo. Mi único mejor amigo. —Lo lamento. Tengo muchas cosas en mente. —Puedes compartirlos, ya sabes— Nathan miró a Leonardo y frunció el ceño—¿Tiene que venir a cada una de nuestras reuniones? —Mi esposo es un poco paranoico. Esto lo hace sentir más seguro. —Me sorprende que te permita venir a verme—presioné mis labios juntos— ¿Supongo que no le gusta? —Yo... yo no tengo que hacer todo lo que él quiere. Nathan se rio. Era una risa profunda y gutural cuando se sentó. Sentí un poco de frío. El verano estaba terminando rápido y el otoño se acercaba. Normalmente me encantaba e

