Desperté un poco aturdida, ni siquiera me acordaba de lo que había pasado, solo sabía que estaba en la antigua habitación de Leonardo, la que alguna vez compartimos. _ ¿Qué sucedió? – pregunté sonriendo y tratando de apaciguar la mirada de tristeza de Leonardo. _ Te desmayaste. – respondió. – No debimos venir, Camila, y tampoco debimos hacer el amor así. – mencionó. _ ¿Así cómo? – pregunté, no entendía por qué estaba diciendo estas cosas. – Leonardo, lo que me pasó no tiene nada que ver con lo que hicimos. – mencioné. – Dime, recuerdo haber visto a mis padres, ¿Fue verdad o solo producto de mi imaginación? – pregunté. _ Es verdad, Camila. Ellos están abajo, pero al parecer, no saben nada del embarazo, no sé si quieres… - no lo dejé terminar. _ Ellos no pueden enterarse, Leonardo,

