_ Disculpe. – dije antes de contestar la llamada. _ No dejes a tu mujer sola, ellos van por ella, no te despegues y será mejor que salgas de la ciudad, ¡Ahora! – mencionó alarmándome. Corté la llamada y procedí a llamar a Camila, mi corazón latía aún más fuerte que antes, no contestaba, mi padre y mi madre se acercaron, seguido de mis hijos, de pronto mi teléfono comenzó a sonar nuevamente. _ Hola, Camila, venté enseguida para la iglesia, dime, ¿Dónde estás? – pregunté y pregunté, pero no me contestaba, de pronto una risa proveniente de una voz familiar se escuchó. _ Nunca habías estado tan preocupado por alguien, Leonardo. – mencionó la mujer, del otro lado de la línea, sentía que mi alma se salía de mi cuerpo. _ No te atrevas a hacer nada contra Camila, si no… - fui interrumpido

