Meses después. Camila ya estaba junto a Leonardo y sus hijos, las cosas con Ana habían salido mucho mejor de lo planeado, es más, estaba completamente seguro de que no tendríamos problemas con ello, ni siquiera con mi padre, que al final, terminó entendiendo qué aquella mujer solo estaba con él por su poder. Me encontraba bastante inquieto, pues ese mismo día le confesé a Camila lo que sentía, de solo recordarlo se me revuelve el estómago. “No podía con mis nervios, ella se había quedado para ayudarme, claro que, junto a Leonardo, había tratado de no hacerme falsas esperanzas, pero, ¿Por qué lo haría? _ Camila, ¿Puedo hablar contigo un momento? – mencioné sonriendo tímidamente, nunca me imaginé sentirme de esta manera, después de todo yo era el gran Salvatore - Cipriani, nunca nadie
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


