Aunque los otros caballos lo hicieron bien, había un aura de desánimo en el camión de camino a casa. El rostro de Tom era sombrío y Luke permanecía en silencio mientras conducían de vuelta a los establos. Bianca miró por la ventana, luchando contra las lágrimas. No le quedaban uñas que morder, así que sólo a sacudía la cabeza con desánimo, mientras pensaba en despedirse de Rose. Todavía en silencio, Luke le pasó el brazo por los hombros, reconfortándola, dándole fuerzas para hacer la pregunta que sabía que tenía que hacer. Llevaba horas con la pregunta en la punta de la lengua, pero no se atrevía a pronunciarla. Finalmente, respiró profundamente. "¿Vas a darle otra oportunidad?", le preguntó a Tom. Él negó lentamente con la cabeza, con aspecto cabizbajo. "No tiene mucho sentido, cariño

