Karen y Keith dejaron de hablar inmediatamente, y ambos pusieron cara de culpabilidad. —Braden, ¿por qué no llamas a la puerta antes de entrar? Qué maleducado. Braden puso cara larga. Era como un iceberg en movimiento. Caminó hacia Keith y golpeó el pie escayolado que Keith había colgado. —¿Te duele? —Braden preguntó seriamente. Keith frunció el ceño y gritó de dolor. —Braden, ¿quieres matarme? Sacrifiqué mi vida para salvar a tu ex mujer. No deberías morder la mano que te da de comer. —Estás muy enérgico. Parece que estás bien. No vuelvas a mencionar que la salvaste. La voz de Braden era fría, como si no quisiera aceptar el hecho de que Keith salvó a Shirley. Después de todo, la identidad del salvador era demasiado importante. En la antigüedad, Shirley podría casarse con Keith. ¡B

