En la oscura habitación, una brillante luz blanca parpadeaba en la pantalla del ordenador. Braden reproducía una y otra vez las imágenes de vigilancia de la mansión Lakedrift, queriendo confirmar si la verdad era realmente como decía Amelie. ¿Sucedió todo por culpa de la arrogancia de Shirley? Pulsó repetidamente el botón de avance y el de retroceso. Vio el vídeo varias veces. En el vídeo, Shirley humillaba a Amelie, la empujaba al suelo y miraba con indiferencia a Amelie, que yacía en un charco de sangre... —¡Maldita sea! Braden entrecerró los ojos. Su apuesto rostro estaba tenso a causa de su gran enfado, y maldijo en voz baja con decepción en la silenciosa oscuridad. Pensó «Nunca pensé en Shirley como una mujer malvada. Pensaba que, como mucho, era una mujer que hacía las cosas a

