—Debería ir a echar un vistazo. Pase lo que pase, el niño es inocente. Shirley decidió ir con Braden y Amelie a la tumba donde estaba enterrado el niño. Era la parte más occidental de Ciudad Seatle . Entre los frondosos cipreses había muchas lápidas y resultaba un poco inquietante. Shirley se sentó en el asiento trasero del coche y miró los árboles que pasaban. El corazón le pesaba un poco. No importaba cuál fuera el rencor entre ella y Amelie, esta niña era una víctima absoluta, ¡un pecado del que Shirley no podía escapar! El ambiente en el coche era muy deprimente. Los tres no hablaban, sólo se oían los sollozos de Amelie. Aunque Shirley odiaba a Amelie, ¡comprendía lo dolorosa y desesperada que era una madre después de experimentar estas cosas! —Aquí tienes. Shirley sacó un pañu

