—Es imposible. Es imposible. No me lo puedo creer. Ewan estaba tan conmocionado. Perdió el equilibrio y cayó al suelo. Una enfermera empujó la cama médica fuera del quirófano. Sobre ella había un cuerpo masculino alto. Estaba cubierto por un trozo de tela blanca. —¿Quieres echar un vistazo? El médico le dijo a Ewan, que estaba pálido —Si no quiere, lo enviaremos al depósito. Debería organizar el funeral lo antes posible. —Yo… Ewan tragó saliva. Quería levantarse y echar un vistazo, pero se dio cuenta de que no podía aceptar este cruel hecho. —No. Ewan agitó la mano y bajó la cabeza, apenado. La enfermera le empujó la camilla y se dirigió a la morgue. ¡Braden ha muerto! ¡Braden ha muerto! ¡Braden ha muerto! Este mensaje se repetía una y otra vez en la mente de Ewan, poniéndole

