Sasha se preparaba para su actuación, inmersa en un torbellino de música que aturdía, especialmente esa noche. Fue mientras se espolvoreaba la cara y terminaba de aplicar su maquillaje frente al espejo que la puerta se abrió bruscamente, revelando a Junior, el dueño del lugar a quien, por cierto, hacía mucho que Sasha no veía. — Sasha, ¿Qué crees que estás haciendo aquí? No eres la dueña para entrar y salir cuando te plazca —dijo él de mal modo y en voz alta, recargado sobre el marco de la puerta y con evidente mala actitud. Ella, sin perder la calma, lo miró a través del espejo mientras ajustaba sus guantes largos. — Junior, qué agradable sorpresa verte aquí, siempre llegando a tiempo para mis shows —respondió sarcástica y sopesó lo que él le dijo—. Mmmm, supongo que si no te gusta o t

