Diez años después
Ximena se adentró con disimulo en el lujoso camerino privado de Sasha, la única bailarina del club nudista que contaba con su propio espacio separado del resto de las demás , así de importante era ella en ese lugar.
Con un suspiro para darse ánimos, sus ojos se pusieron a escudriñar el lugar en busca de algo entre los diferentes trajes y accesorios que pudiera irle a la pequeña Kayla, cuando la voz de Sasha la interrumpió preguntándole qué estaba haciendo allí, de mal modo.
— Se puede saber qué carajos haces con mis cosas — le dijo erguida como una reina, aunque salvo sus bragas, estaba completamente desnuda. Su piel brillante y reluciente por los productos que usaba para dar sus requeridos espectáculos.
Ximena, tratando de congraciarse, le respondió temblorosa:
— Es que el jefe ha ordenado que Kayla se prepare para el ruso Starov. Él la pidió...
El nombre de Kayla sorprendió a Sasha.
— Que extraño que haya aceptado la sirvientita...esa zorra siempre pudorosa siempre se ha creido mejor que todas nosotras solo porque en vez de quitarse la ropa limpia nuestra mugre, JA — murmuró Sasha irónica mientras se sentaba para retocar su maquillaje.
Kayla era una chica joven y hermosa , en sus viente. De cabello color azabache y ojos azules, y un cuerpo pequeño pero bien formado. Nunca había entendido Sasha su renuencia a subirse a las tablas.
Ximena, aún con los trajes en sus manos replicó.
— No seas mala con ella, Kayla tiene problemas y es diferente e inocente..— dijo justificando a la joven.
— Todas tenemos problemas — le respondió la rubia con marcado desdén— , aparte aquí nadie es inocente querida — dijo con un bufido para nada femenino y agregó —, lo mejor que podría pasarle a la "mosquita muerta" de Kayla sería vender cara su virginidad y huir de aquí lo antes posible.
Ximena suspiró y la miró de reojo pero no dijo nada.
— Y PUEDES DEJAR MIS MALDITOS TRAJES DE UNA PUTA VEZ...— espetó Sasha con evidente molestia.
— Por favor, su talla se adecúa más a la de ella, el jefe la obligó...por favor...
— No es mi problema, y definitivamente no quiero uno de mis trajes en ella — aparte Nikolai la había desairado una vez y ella no lo olvidaba. Si quería a Kayla que la tuviera sí... en harapos ya que tanto le gustaba —. Lo siento — dijo y rio con ironía demostrando lo contrario —.Pero deberás encontrar otra manera de solucionar este "problema". Que por cierto no es MÍ problema querida — dijo y se encogió de hombros despreocupada.
Finalmente, Ximena, consumida por la ira, miro a Sasha con furia y no pudo evitar lanzarle:
— Eres de lo peor...— espetó y se dió media vuelta para irse.
Sasha suspiró, así era mejor... ella no tenía porqué ayudar a la mosquita muerta que nunca había hecho nada por ella, el mundo era así. Y cuánto antes lo aprendiera sería mucho mejor para ella.
Mientras ponía brillo en sus labios, Ximena volvió para su sorpresa.
— ¿Porqué eres así???
— No vengo a hacer amigas, Ximena...— susurró ella y guardó el lápiz en el frasquito.
Ximena se quedó en silencio. Sasha tenía razón, sin embargo ella siempre era egoísta y ruin.
— El jefe la obligó, Kayla estaba muy atemorizada...
— ¿Y??? No entiendo para qué me cuentas esto Ximena... no es como si me importara.
— ¿No puedes ser un poco.. no sé , más compasiva por una vez en tu vida??? Es cierto, todas tenemos problemas y un poco de empatía de tu parte y solidaridad no estaría mal ¿O crees que nunca necesitarás de las demás???
Sasha suspiró y giró en su silla, quedando frente a Ximena y se puso de pie. Prácticamente tenían la misma altura. Sus tetas naturales y perfectas de unos 100 centímetros de contorno de espalda apuntaban a la otra muchacha.
— Yo no las necesito ni las necesitaré, y en las ocasiones en que necesité de alguien debí arreglármelas sola... deberías probarlo alguna vez...— respondió alzando una ceja con altivez.
Ximena no podía creer que alguien pudiera ser tan insensible y cruel. Sin embargo, su enojo no se desvaneció y las palabras salieron de sus labios sin filtro.
— ¡Eres una maldita perra! — exclamó está vez, con rabia contenida en su voz.
Sin embargo Sasha la miró sin inmutarse con una mezcla de sorpresa y desprecio. Su mirada desafió a Ximena, como si estuviera lista para entrar en una pelea verbal.
—Vaya, vaya, parece que la OTRA mosquita muerta ha sacado las garras, Dios las cría y el viento las amontona, que curioso — respondió con una sonrisa sarcástica.
Ximena apretó los puños en los costados, sintiendo cómo la ira ardía en su interior. Pero antes de que pudiera decir algo más, la puerta del camerino se abrió de golpe y el jefe entró, sin sospechar nada de lo que había ocurrido previamente.
—¡Chicas! ¿Ya están listas para el espectáculo de esta noche? Qué haces Ximena, no estás preparada — reprendió a la muchacha.
— Perdón, estaba ayudando a Kay ...
— No quiero escuchar excusas, el tiempo es dinero ... Y tú Sasha eres la próxima — dijo y salió con rapidez.
Sasha miró con una sonrisa complacida a Ximena.
— Te lo dije, el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones... así que mejor no pierdas tiempo y prepárate — completó con sorna.
Ximena miró a Sasha con ira contenida, pero se dio cuenta de que no podía seguir perdiendo el tiempo con ella. Así que se fue tras su jefe no sin antes decir:
— Un día tendrás una cucharada de tu propia medicina...
Sasha quedó estupefacta y por alguna razón que no supo reconocer se sintió herida y sus ojos se llenaron en lágrimas.
Quiso ir tras ella y tirar de su cabello.
¿Cómo se atrevía la muy puta ???
Quería gritarle que era injusta... pues hacía mucho tiempo ya había tenido suficiente medicina como para toda su vida.