Elizabeth seguí estudiando día y noche a veces no podía mantenerse en pie, pasó él siguiente mes Elizabeth otra vez apareció en él despacho de Germán. — !Buenos días señorita! —German no está, me ha dejado este dinero para usted, dice qué mañana comience a trabajar. Elizabeth esta vez cuándo cruzó la calle, sintió una alegría inmensa comenzaría a trabajar, lo primero qué hizo fué llegar a la facultad y en cuánto vió a su amiga, Inés la abrazó. —Estoy tan feliz, mañana comienzo a trabajar, se me va a complicar un poco más, me costará sacar las materias pero lo haré. Elizabeth trabajaría para Germán, no importa todo lo haría por su bebé, ella llega a casa está la niñera. — Qué contenta, se le ve señora. — ¡Estoy feliz!, mañana comienzo a trabajar, debo presentarme a las 7 de la mañana,

