Elizabeth y Paula recorrieron los lugares, dónde jugaban, cuándo eran niñas, ellas tenían un escondite en la parte de atrás de casa de Paula, lo pasaban jugando tardes enteras, luego salían hacía la calle y ahí se juntaban con los vecinos del barrio. Paula se había enamorado de Mauricio aquel chico qué era él más travieso de todos. Una mañana se reunieron las dos amigas. — ¿Qué te parece si visitamos a este chico qué preguntó por ti? — No de ninguna manera, no quiero saber nada con ningún hombre, Germán me tiene harta, si lo llamo no atiende, o nunca está, quiero estar sola. — Vamos seguro si lo ves, te va a encantar; ya no es él niño qué jugaba con nosotras. Elizabeth, se queda meditando por un rato. —Está bien, ¿Cuál es su nombre? — Se llama Ignacio amiga. Ellas salieron a camina

