Me sentí abrumado por la situación, pero me di cuenta de que tenía que retomar el control. —Suena más a que tú quieres hablar de eso — dije, sin saber muy bien por qué. —¿Yo? Pero si yo intenté hablar contigo de otras cosas y esta es la primera a la que reaccionas… Mierda, tenía razón. Vaya, igual no era tan boba como creía. — Pero… ¿Por qué hablaría contigo de esto? —Pues, mira, Adrián, es muy bueno tener alguien con quien hablar y desahogarse…Además, seguramente tienes curiosidad de muchas cosas y yo puedo ayudarte con eso… “Perfecto”, pensé, tenía que apostar todo a una carta. ¿quién sabe? Capaz me salía bien. — Sí, de hecho tengo una duda desde que entré: imagino por cómo se transparenta tu sostén, que tus bragas también son blancas, pero me pregunto qué tipo de bragas son… Mi

