-listo, dice que en menos de media hora pasa por ti, ahora mientras lo esperamos que tal un trago,- decía la vieja. -señora, su amigo es de confianza?- preguntó Miriam Caballero. -claro mi niña, es de confianza, es el que lleva a estas muchachas a sus casas cuando se les hace tarde, no te preocupes es incapaz de faltarle al respeto a una mujer, no como ese pinche gordo depravado, ahora tomemos un trago mientras llega- decía la vieja. -lo siento señora, pero no tengo dinero, ese desgraciado me robó- decía Miriam Caballero con unos ojitos medio empañados. -no te preocupes hija, este yo lo invito- insistía la vieja -no señora, muchas gracias de todos modos, pero no bebo- rechazaba la oferta la jovencita. -ay mija, no seas apretada, en este lugar vendemos puro alcohol no juguitos, además

