H O M I C I D I O

2031 Words
Lain se encontraba de camino hacia la estación mientras intentaba comunicarse con la señora Ros, de la cual tenía una llamada perdida. —¿Por qué no atiende?— se preguntó a si mismo y nuevamente volvió a intentar llamarla. Pero nuevamente la llamada no fue tomada. Lain estacionó su vehículo y se encaminó hacia su escritorio. —Buenos días, Athan. ¿Has visto a Callen? —Nuevamente, se quedó dormido en la estación y estaba quejándose de que le dolía la cabeza, creo que está en la sala de descanso. Lain se dirigió hacia la sala de descanso y observo a Callen que se encontraba preparando un café. —¿Otra vez has dormido en la estación?— interrogó Lain en cuanto se encontraron. —Iba a dirigirme a casa, pero desperté aquí— alzó sus hombros con desinterés— ¿Café?— ofreció. Lain asintió en respuesta y tomó su teléfono. —La señora Ros me ha llamado por la noche, pero estaba dormido cuando lo hizo y no pude atenderla. Estoy intentando llamarla pero no responde. —Es temprano todavía, intenta llamarla más tarde. Lain observó el icono que le indicaba que tenía un mensaje de voz que había pasado por alto. —¿Un mensaje? Lain marcó el número para revisar el mensaje, pero fue irrumpido por Buckley antes de que pudiera oírlo. —Han reportado un accidente automovilístico. Encárguense de ello, Athan les enviará la ubicación— ordeno Buckley para seguidamente retirarse de la sala de descanso. —Buenos días a ti también, Buckley— respondió Lain con ironía.—¿Qué hay de Sabas? —Sabes que llegar temprano no es su fuerte, estará pronto aquí, por el momento vayamos nosotros a la escena del accidente. —Ni siquiera deseaba tomar café— comentó Lain irónico. Ambos salieron de la estación y se adentraron en el vehículo de Callen y en ese momento el teléfono de Lain sonó. Era un mensaje de Athan indicando la ubicación del accidente. —Bien, veamos— Lain tocó el enlace con la ubicación y la aplicación de rastreo se abrió en su pantalla. Observó con extrañeza. —Es cerca de la casa de Neil. Unas cuantas calles más adelante. Una llamada de Athan irrumpió en ese momento y Lain activo el altavoz para seguidamente tomar la llamada. —Te oímos, Athan. —Bien, según los reportes, una patrulla policial se ha estrellado contra un edificio. Especulan que la patrulla había caído cuesta abajo. Lain se encontraba completamente pasmado. —¡¿Cuesta abajo?! —Si, deben averiguar lo que ha sucedido realmente. Enviaré a la policía científica enseguida. Lain se encontraba perplejo y en silencio. —Bien, te lo agradecemos, Athan— se despidió Callen para seguidamente finalizar la llamada y observar a Lain—¿Te encuentras bien? —Dame un momento— pidió Lain. Tomo su teléfono para llamar a uno de los novatos que se encargaban de la recepción en la estación. —Buenos días, agente Boyle. —Buenos días, Tormen. Hay algo que debo comprobar. ¿Recuerdas que por la tarde de ayer he solicitado una patrulla que vigilara la residencia de una testigo? —Así es, agente. —¿Puedes brindarme información acerca de los agentes?— pidió. —Enseguida— un silencio se oyó del otro lado del teléfono y Lain quedo a la espera de una respuesta. —¿Qué sucede Lain?— interrogó Callen. —Solo dame un momento y te lo diré. El sonido de un teclado se oyó del otro lado y volvió a oírse la voz del novato. —Dorek Orset y Argus Llop son los oficiales que están a cargo de la vigilancia— informó. —¿Cuándo realizaron el último reporte? —Alrededor de la una de la madrugada. Informaron que todo se encontraba en tranquilidad y la señora Ros había informado que se acostaría alrededor de la medianoche. —Envíame sus números telefónicos, por favor— pidió. —Enseguida, agente. —Bien, gracias. Lain finalizó la llamada y al cabo de segundos recibió un mensaje del novato informándole los números telefónicos de los oficiales. —Dime que no estoy en lo correcto, por favor— susurro Lain mientras marcaba el número de Dorek Orset. El teléfono al otro lado no hacía más que sonar para posteriormente derivarlo a la casilla de mensaje. Rápidamente, Lain finalizó la llamada y marcó el número de Argus Llop, pero una voz computarizada se oyó del otro lado, dando aviso del que el teléfono al que estaba intentando contactar se encontraba apagado. —Vamos, deben atender la llamada, por favor— pidió Lain casi en un ruego intentando volver a comunicarse. —Lain...— llamó Callen. Lain golpeó el tablero del vehículo con frustración cuando la llamada no fue tomada. —¡La señora Ros!— esbozó con temor. Lain marcó rápidamente el número de Sabas. —¡Vamos, Sabas, responde! —Antes de que me regañes, ya me encuentro en la estación— se defendió Lain al tomar la llamada. —Olvídate de eso, necesito que vayas a ver a la señora Ros, es urgente, Sabas. Puede encontrarse en peligro. Callen lo observó con sorpresa. —Toma mi auto y dirígete para allá— ordenó Lain. La llamada finalizó y Lain se encontraba con los nervios a flor de pie. —¿Vas a decirme que está ocurriendo?— interrogó Callen nuevamente. —La señora Ros podría encontrarse en peligro— informó con temor— ¿Recuerdas que en la tarde de ayer te había comentado que enviaría una patrulla que vigilara la residencia de la señora Ros? Callen asintió. —¿No es extraño que una patrulla se haya estrellado cuadras después de la vivienda de la señora Ros? —¿Crees que son los que custodiaban la residencia? Lain asintió. —Si son ellos, entonces estamos ante un homicidio— informó Lain. Callen largo un suspiro de molestia. —Esto se está saliendo de control. Lain recordó el mensaje de voz que estaba a punto de oír antes de ser interrumpido por Buckley y rápidamente marco el buzón de voz para oírlo, era un mensaje de la señora Ros. "Usted tiene un nuevo mensaje de voz. Para escucharlo presione uno, de lo contrario presione dos" Lain presionó el número uno y el mensaje comenzó a reproducirse. "—Bien, si así lo deseas" Oyó una voz masculina distorsionada. "—Hola, Lain" Oyó seguidamente y un escalofrío recorrió por todo su cuerpo. Un sonido de forcejeo comenzó a oírse para posteriormente detenerse y comenzar a oír repetitivos tosidos. "—Tú" Esta vez fue la voz de la señora Ros lo que se oyó. "—¿No tiene curiosidad por saber quien soy antes de ser asesinada cruelmente?" Volvió a oírse la voz del hombre y el abatimiento tomó control sobre el cuerpo de Lain. "—¡No lo hagas por favor, no he visto tu rostro!" "—Pero lo harás." Y la llamada finalizó, pero Lain no despegaba el teléfono de su oído. —¿Qué sucede, Lain?— interrogó Callen nuevamente. Lain cerró sus ojos, se encontraba completamente afligido. —La ha asesinado...—informó. —¿De qué hablas? ¿La señora Ros? Lain asintió. —¡No puede ser posible!—Callen golpeo el volante de su vehículo y acelero la velocidad—Te dejaré en la casa de la señora Ros, espera por Sabas antes de ingresar, yo iré a la escena del accidente. ¿De acuerdo? Pero Lain se encontraba demasiado atónito como para responder. —¡Vuelve a tus sentidos, Lain! ¡No podemos debilitarnos ahora!— regañó Callen. Callen se estacionó en la entrada de la señora Ros, pero todo parecía estar en tranquilidad, a excepción de una cinta en la puerta de la vivienda que indicaba una escena de crimen. —¡Espera por Sabas!— pidió Callen para seguidamente conducir hasta la escena del accidente. Lain se apresuró a deshacerse de la cinta y adentrarse en la vivienda para posteriormente examinar cada rincón. Todo se encontraba en orden en el primer piso, por lo que con pasos ralentizados subió las escaleras hasta el segundo piso. Otra cinta de advertencia cubría toda la puerta de una habitación y Lain la arranco rápidamente con sus manos para seguidamente tomar la perilla de la puerta y abrirla lentamente. Una gran mancha de sangre en la litera de dos plazas fue lo primero que vio y presiono su puño con fuerza contra la puerta. Uno sonido de pasos subiendo las escaleras lo alerto y tomó su arma reglamentaria. Podría tratarse de Sabas o alguien más. Se resguardó detrás de la puerta de la habitación y espero a quien hubiese subido las escaleras, se adentrara a la habitación. Lain apuntó su arma en cuanto la persona ingreso a la habitación y un arma se encontraba apuntando a su rostro. —¡Lain, casi me matas del susto!— Sabas guardó el arma en la funda y observó la litera frente a él con la gran mancha. —Hemos llegado tarde— se lamentó. —¿Quién ha cubierto el caso?— preguntó Sabas. Y el sonido del teléfono de Sabas irrumpió la conversación, era una llamada de Athan. —¿Qué sucede, Athan? Lain llevó la mirada hacia Sabas. —¡Deben venir de inmediato, Blaise Lahoz ha sido arrestado!— informó. —¡¿Qué?! ¿Bajo qué cargos? —Homicidio. —¡No es posible! ¡Iremos enseguida! La llamada finalizó y Lain se encontraba a la espera de la información que Athan le había brindado. —Blaise Lahoz ha sido arrestado. —¿Blaise?— repitió Lain con estupor. Sabas asintió. —Están acusándolo por homicidio. Lain rascó con fuerza la parte trasera de su cabeza y es que la exasperación se había adueñado de su cuerpo. —Regresemos a la estación— ordenó Lain. Ambos se adentraron en el vehículo de Lain y condujeron de regreso hasta la estación. Lain avanzo con rapidez hasta el interior de la estación. —¿Dónde se encuentran?— indagó a Athan. —La sala de interrogación, lo tienen esposado— informó. Lain se dirigió hacia la sala de control que daba vista a la sala de interrogación y Nil en conjunto con algunos miembros del Equipo 3 de Crímenes Violentos se encontraban allí. —¡¿Qué crees que están haciendo?!— indagó Lain con furia. Nil observo a Lain con molestia y se acercó hacia él. —Intentando interrogar a un presunto asesino y tú estás irrumpiendo nuestro trabajo— respondió con una irónica serenidad. —¿Presunto asesino?— Lain observó a Blaise a través del vidrio templado que se encontraba con la mirada inclinada y el silencio—¡¿De qué hablas, Nil?! —Te lo diré para que dejes de fastidiarme. Sé que lo dejaron ir porque no encontraron nada en su contra, pero, ¿qué crees? Nil lo observó con una mirada victoriosa. —Fue encontrado en la escena del crimen de la señora Ros sosteniendo una cuchilla entre sus manos. Lain lo observó atónito. —¡Eso es imposible! ¡Tiene que haber alguna equivocación! —No te gastes, agente Boyle. Todo lo que no pudieron resolver en meses, nosotros lo hemos resuelto en días porque estás viendo frente a ti al asesino de cera. Lain tomó a Nil de su uniforme con furia. —¡No digas estupideces! ¡Sabes que no es él! Nil tomó las manos de Lain y las hizo a un lado para seguidamente acomodarse su uniforme. —Lo confirmaremos en cuanto lo diga por si mismo. Ahora, si no quieres que te acuse por agresión física, será mejor que te largues de aquí. Sabas, quien se encontraba detrás de Lain, lo tomó por uno de sus brazos. —Vámonos, Lain. No servirá de nada armar una escena aquí— pidió. —Hazle caso al novato si no quieres arruinar tu carrera— amenazó. Lain apretó sus puños con fuerza y se retiró de la sala. No iba a permitir que se salieran con la suya.
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