Narra Bellamy Lowell Lo observaba con los ojos bien abiertos, el sonreía causando en mi cuerpo reacciones que no me encontraba acostumbrada, sentí sus labios en mi cuello y lo que menos me esperaba es que sus dientes, dejando así una marca, lo siguiente que sentí fue una lamida hasta mi oreja, con mis manos apreté su espalda desnuda seguramente arañándola. —Sabes hermosa, me han contado las cosas malas que hiciste el otro día—dijo con malicia, quedando du rostro contra el mío, por vergüenza giré mi rostro y dejo un cálido beso en mi mejilla—Tambien se lo que hicisteis en el hotel, he de admitir que sentí mucha envidia de mis esposas, al haber sido las primeras en probar a nuestra mujer. Quería hablar, pero las palabras no salían de mi boca, mi pecho subía y bajaba de manera descontrola

