Narra Bellamy Lowell No me había movido todavía de la posición en la que estaba, me di cuenta que me había quedado dormida al ver cómo de la ventana solo se podía ver completa oscuridad, me levanté con dolor en el cuello y espalda, me acosté en la cama para intentar conciliar el sueño. Desperté pronto en la mañana lista para preparar mi maleta e irme. Mi puerta fue golpeada y el miedo me inundó no sabía que hacer, no estaba lista todavía para verlos a la cara, no quería. —Abreme, soy Alan—dijo como si saber que es él me iba a tranquilizar, pero al contrario me puso los pelos de punta—No me hagas decirlo de otra manera. Lentamente abrí la puerta de dejándolo entrar, me aparte de ahí dejando una distancia entre nosotros. —Oliver preguntá por ti—dijo acercándose y yo retrocedí. —Puede

