Capítulo 3

1692 Words
Narra Bellamy Lowell —¡Bellamy!—Oliver soltó la mano de su madre y vino corriendo hacia mi abrazándome—Que bonita, ¿es tuya?—yo asentí—A mi mama Sienna le gusta mucho leer, ¿a ti te gusta leer?-y levanté mi vista chocando con la mirada de Sienna, que levantó su mano saludándome. —Hola muñequita—dijo acercándose a mi yo me sentía incómoda su mirada me calaba hasta los huesos—Eres adorable—me dijo y yo la mire sin entender, ¿adorable yo?, y ella señaló mi nariz donde se encontraba la tirita. "Que vergüenza" —Mama—la voz seria de Oliver me hizo mirarle junto con Sienna que miraba a su hijo con fastidio—.Es mía—Sienna rodó los ojos con aburrimiento y se adentro mirando los libros-Me enseñas algún libro-yo asentí, y fuimos a la sección infantil donde ambos nos quedamos mirando los libros—Ese Bella—dijo señalando con su manita un libro que decía, Historias de animales. "Es bastante grande" —¿De qué trata?—me pregunto tomando el libro en sus manos. —Es un libros de cuentos y fábulas de animales—le dije y como no había nadie más que nosotros, Sienna y unas chicas que se encontraban leyendo en la sala, nos dirigí a ambos a una mesa para poder leer. —¿Fábulas, cuentos?—parecía extrañado, yo le mire sorprendida—.A mis papas no les gusta que lea estas cosas—dijo con la cabeza gacha. "Pero es un niño" —Las fábulas son historias breve, donde los personajes son animales y suelen tener una moraleja que es una lección o enseñanza—le dije y el asintió a todo lo que le contaba—.Vamos a leer alguna, ¿te apetece? —Si, tu me la lees y yo te escucho—eso me hizo gracia a veces parece muy frío y distante pero sigue siendo un niño. —El perro codicioso—comencé con el título y el se subió en mis piernas. Un perro iba por el bosque con un trozo de carne que acababa de robarles a unos excursionistas. En esto se asomó a la orilla de un río y vio a otro perro. —¡Un perro con un filete más grande que el mío! —gritó—. ¡Ahora mismo se lo quito y me zampo los dos! Y al momento se lanzó al río enseñando los colmillos. Pero allí solo encontró agua. ¡Lo que había visto era solo su reflejo! Para colmo, al enseñar los dientes, el filete se le cayó y se fue rió abajo. Total que, por avaricioso, se quedó sin comer. Los que se dieron un atracón fueron los peces. Siempre hay alguien que sale ganando... —Y ahí termina, ¿que nos cuenta esta fabula?—le pregunte. —No podemos ser avariciosos—yo asentí contenta por sus palabras—.Entonces yo soy avaricioso por querer que estés solo conmigo—dijo el agachando la mirada. —No, no por que yo siempre estaré contigo, pero tienes que comprender que no soy un objeto Oliver, soy una persona—dije con una leve risa. —¿Entonces eres mi persona?—dijo con una gran emoción, en su voz, bueno es un niño, yo solo sonreí y acaricié su cabello. —Oliver ya es tarde nos tenemos que marchar—la voz de Sienna nos hizo levantar del asiento donde estábamos y Oliver se llevó en sus manos el libro muy contento—¿Que es eso?—preguntó viendo el libro con una ceja alzada. —Es un cuento—dijo otra vez con la voz seria. —Oh, un cuento—dijo observándo el libro—De animales, que divertido, ya sabes lo que opinamos de esas cosas—dijo con desgana y Oliver la miró con enfado—.No me mires así no vas a conseguir nada. —Señora Vernon—las palabras salieron solas de mi boca y su fría mirada cayó en mi—Solo es un libro y a su hijo le gusta mucho—.dije con toda mi fuerza de voluntad para sonar seria. —Como usted a dicho, es solo un libro, tiene libros más importantes que ese de animales—yo no dije nada más, su mera presencia me hacia sentir inferior—.Nos vamos Oliver—él con cara triste me dio el libro, y se fue no sin antes darme un beso en la mejilla—Nos veremos, muñequita. Llegue a mi casa, me coloque un pijama y prepare mi cena mientras observaba la televisión me llegó un mensaje. Desconocido [Buenas noches Bellamy, a las las nueve y media en la cafetería Camelia, A.V] Cierto no me acordaba, ¿que querrán? .... Ya era de mañana, exactamente las nueve menos cuarto, me bañe y desayune para comenzar a vestirme, algo sencillo era mediados de agosto y hacía calor, me puse una falda corta tejana junto un top de tirantes blanco de escote corazón, y quería estrenar unas nuevas botas de tacon alto que me había regalado Kenny por mi cumpleaños, y para terminar me hice una coleta. Una vez lista estaba apunto de salir de mi casa cuando llamaron al timbre. Camine a la puerta, y mi sorpresa fue grande cuando los vi a ellos ahí. —¿Que hacéis aquí?—hablé confundida hacia mis padres, que me ignoraron y pasaron al interior de la casa sin decir nada. —Buenos días Bellamy—mi padre me saludo con su típica expresión neutra de siempre. "Aunque no siempre fue así" Mi madre solo se dedica a a observar todo a su alrededor en busca de algún tipo de desorden para poder juzgarme, algo a lo que tristemente ya me había acostumbrado. —El sofá ahí queda espantoso, no se cuantas veces te lo he dicho—dijo mi madre con molestia—.Bueno tenemos que hablar hija—yo la mire sin entender nada, no tengo nada que hablar con ellos, iba a llegar tarde a hablar con los señores Vernon. —No puede ser en otro momento—dije mirando al reloj con inquietud. —No—dijo ella tomando asiento en el sofá—.Siéntate—yo mordí mi labio con fuerza y apreté mis puños, solo tenía que decir que "no", pero no me atrevía a decir nada y me senté en una silla enfrente de ellos—Tienes que cerrar esa librería—dijo y yo la mire con los ojos bien abiertos—.Ya es hora que empieces a saber manejar la empresa, esa librería solo es un estorbo—dijo a lo que mi padre asintió. —Pero acaso lo que yo quiero no te importa madre—me voz salia ahogada y débil, todo lo que hago nunca les ha parecido bien. —Bellamy claro que nos importa lo hacemos todo por tu bien—dijo mi padre con voz calmada tomando mis manos. «Lo hacemos por tu bien» Sus palabras se repiten en mi cabeza, y separe mis manos deas suyas levantándome de golpe. —No—mi voz sono muy baja tanto que no creía que me escucharán, pero mi madre lo escucho y una sonrisa ladeada surco su rostro. —Puedes repetir lo que has dicho, no te he entendido—dijo quedando frente a mi tomandl mi mentón con fuerza—.Vamos hija, repítelo. Con mis manos agarre mi falda con fuerza mientras veía como ella me miraba con enfado, desvíe mi mirada en busca de la mi padre intentando buscar su ayuda, pero él solo observaba su teléfono ignorandonos. —No te he escuchado—dijo haciendo que volviera a juntar nuestras miradas. —Yo... yo—las palabras no me salían, me sentía ahogada, no podía respirar, ella parecía notarlo que soltó y yo como pude tome el inhalador del mueble. —Que decepción pensaba que primera vez serias capaz de decir que no, pero veo que aún no estás preparada—las palabra de mi padre eran como cuchillos en mi corazón, el cual no para de sangrar de todas las heridas que tenía—.Olvídalo cariño, aún no es tiempo—ellos tomaron sus cosas dejándome ahí sola con la cara bañada en lágrimas, su rostro lleno de decepción estaba grabada en mi mente torturándome desde mi niñez. Terminé quedando sentada en el suelo, me sentía tan inútil, que ya parecía que era un desperdicio seguir adelante no me veía preparada, nunca sería lo que ellos querían, desde siempre a sido así y ya estaba tan cansada, tantos daños tantas palabras hirientes sobre cargaban a mi débil corazón, solo saben causarme daño, estoy tan pero tan cansada de pensar de que ellos pueden llegar a cambiar y llegar a entenderme, si tan solo pudiera decirles todo el dolor y angustia que guarda mi alma ante sus palabras. Simpre me han dicho que soy demasido ingenua, que regalo mi confianza, otra vez más rota tirada en el suelo llorando por no poder ser lo que ellos desean, y solo vienen a mi para hacerme sentir peor de lo que me siento, como si les gustara verme destrozada por sus palabras. "La generosidad es mi mayor enemiga" El dolor de cabeza que sentía no se comparaba al dolor que sentía mi corazón, mi mayor error es saber que mi mayor enemiga me acompaña a cualquier lugar a donde voy sabiendo que no me puedo negar, y la peor parte de todo esto es saber que nunca terminará, la ansiedad tampoco ayuda a mi situación mi lucha es constante y lo peor es que se que esa batalla está perdida, siento un nudo un pecho trato de inhalar y exhalar, pero el aire se queda atrapado, y lloro más fuerte, grito, porque aunque ahora que soy mayor no soy capaz de lidiar conmigo misma. "Ya nada puedo hacer" Mi vista por un momento llego al reloj. "Ya es muy tarde"
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD