Capítulo 5

1748 Words
Narra Bellamy Lowell Ignoré todas las llamadas que recibí de mi madre, buscando tener la misma.m calma que ellos me habían dado estaba feliz extrañamente, yo me sentía feliz. Terminé cenando terminando de ver la película que momentos antes me encontraba viendo, tome las pastillas para calmar el dolor de mi nariz y me aplique la crema, mi nariz ya se encontraba mejor que antes, así que me acosté en mi cuarto y espere a dormirme. .... Al día siguiente llegue a mi librería y estuve hasta las dos, ayudando y atendiendo a las personas que entraban, el día era bastante tranquilo, la última chica joven que quedaba se fue comprado un libro que de mitología griega. —Ten un buen día—le dije con una sonrisa, la campana de la puerta—Lo siento estoy cerrando—dije girándome quedando muda al instante por la persona que estaba frente a mi—Señor Vernon—dije nerviosa agarrando fuertemente contra mi pecho mi mochila. —Hablame de tú Bellamy, solo Jayce o también puedes decirme papi—mis mejillas estaban completamente rojas y comencé a balbucear nerviosa. "¿Esta bien que le diga papi?" —Tranquila Bella, era una pequeña bromita—dijo con gracia y burla en su voz, respiré más tranquila y caminé hasta la puerta donde se encontraba él, iba a pasar por su lado cuando tomó mi cintura abrazándome—Hueles jodidamente bien. "Es la cuestión ponía que huele a manzana del supermercado que hay al lado de mi casa" —Gracias—dije y él sonrió tomando mi mochila y colocándola en su brazo—¿Por qué está aquí señor Vernon?—el me miró con una ceja alzada y la cara seria—Jayce—terminamos de cerrar la tienda y me tomó de la mano—¿A dónde vamos? —Acaso lo has olvidado—dijo con gracia y llegamos hasta un coche, es muy bonito. —Es un..—comenzó a hablar pero yo le interrumpí. —Es un McLaren 765 LT Spider—dije y aún asombrada por lo bonito que era el coche en tono n***o. —No creía que supieras de coches—dijo algo asombrado abriéndo mi puerta y subiendo el a la suya. —Kenny me enseño—dije con una sonrisa. —Ya veo, pues yo también quiero enseñarte—dijo él con una sonrisa. "¿Él también me enseñara coches?" El camino se encontraba silencioso y no era incómodo, los ojos se me iban cerrando poco a poco, pero sentí como una mano apretaba mi muslo. "¿La quitará?" —¿Te molesta?—gire mi cabeza adormilada hacía a él, el apartó su mano—Es la costumbres, no quería incomodarte, pero ya me he acostumbrado a esa posición—dijo y yo mordí mi labio nerviosa. —Si quieres puedes ponerla—dije y el sonrió de costado. —En verdad eres un lindo ángel y me haces parecer muy malo—dijo riendo. "¿Él es malo?" Llegamos a una gran verja de color n***o y las puertas se abrieron dejándonos pasar el aparcó el coche y bajamos, mi vista contemplo la hermosa mansión, estaba realmente impresionada, el tomó mi mano y entramos por la puerta. —¡Bella!—el pequeño Oliver bajo las escaleras corriendo y el miedo porque resvalara inundó mi cuerpo así que avancé hasta a él tomándolo en mis brazos—¡Estas aquí!—dijo con una gran sonrisa, yo lo dejé en el suelo y me tomó la mano guiándome por la casa hasta acabar en un enorme salón donde muchos juguetes de encontraban tirados por la sala—¿Quieres jugar conmigo? El me dió un coche de juguete y me dijo que teníamos que jugar a las carreras yo asentí y comenzamos a hacer sonidos haciendo el ver qué éramos coches, después ambos coloreamos y por último yo le pregunté si quería leer algo, el asintió y me llevo hasta una librería hermosa que mis ojos se abrieron a más no poder. Comencé a buscar algún libro pero no había ningúno que le pudiera leer. —Mama Selene dice que estos son los libros que se deben leer no los cuentos infantiles—el sonaba triste y yo tomé su carita entre mis manos. —Te traeré libros como el que leímos la última vez pero tienes que prometerme que será nuestro secreto—dijo y ambos unimos nuestro dedos en una promesa. Voces se escuchaban en la entrada y yo miré en aquella dirección. —Mis papás ya han vuelto de su trabajo—dijo Oliver con una mueca de fastidio. —¿Parece no gustarte que estén aquí?—pregunte sentándome en un sillón individual mientras él estaba estirado en un sofá—Me lo puedes contar, soy buena escuchando. —Desde que puedo recordar mis papás nunca han sido como los otros padres de los demás niños, nunca han jugado conmigo y tampoco sonríen como tú—dijo el ahora quedando boca abajo mirándome—Sabes aquél día cuando nos conocimos, fue la primera vez que mis papás venían conmigo al parqué, en verdad estaba muy emocionado, pero ellos parecían indiferentes a todo lo que hacía, insistí mucho en que quisieran jugar conmigo, pero ellos solo se negaban—yo sonreí débilmente—Ellos solo decían que intentara hacer un amigo así no tendría que pedírselo a ellos, intenté hacerles caso, pero los niños del parque ni siquiera me miraban, me sentía demasiado invisible, y cuando me di cuenta mis padres de habían marchado solo quedando Óscar el asistente de mis padres, ellos me dejaron solo, ¿acaso no me quieren Bella?—de sus ojos salían lágrimas que el retiraba con furia. Yo me levanté y me senté a su lado abrazándolo, acaricié su cabeza hasta que se tranquilizó. —Sabes lo padres son muy difíciles de tratar, pero te puedo prometer que ellos te quieren y muchísimo, tienes suerte de tenerlos nunca lo olvides, y te prometo que las cosas cambiarían aparte ya no estás solo yo te voy a ayudar y me quedaré contigo, pero me tienes que prometer que vamos a conseguir que hagas amigos unos de verdad—dije y el asintió despacio—Ahora salgamos a saludar a tus padres, el amor y la confianza de fuerza poco a poco, intentá darle un abrazo. —¿Por qué?—el hizo un lindo puchero—No es justo. —Hazlo por mí sí—dije y el término asistiendo. Salimos de la gran biblioteca y escuchamos unas voces en el salón donde minutos antes estábamos jugando. —Oliver, Bellamy—dijo el señor Ezra con una mirada neutra, haciendo que todos voltearan a vernos, creo que mis fuerzas se fueron al verlos. Oliver me miró dudando en ir hacia ellos yo le sonríe y le hice una seña para que fuera, el a pasos despacios llegó hasta Sienna que lo miraba con una ceja alzada, y se quedó de piedra cuando Oliver le abrazo y así con todos. —Hola—dijo el pequeño con algo de nervios mirándome de vez en cuando. —Se puede saber el por que de esa muestra de afecto—dijo Jayce con una sonrisa sarcástica. —Me pregunto lo mismo—dijo Alan con la voz fría y pude notar como Oliver se ponía cada vez más nervioso —Ya sabés que opinamos al respecto—dijo Selene negando con su cabeza "solo es un abrazo, y es de su hijo porque son así" —Yo..yo—por primera vez vi balbucear y ver a Oliver como es un niño asustado. —¿Tú?—pregunto con intriga Ezra. —¡Yo os odio!—grito dejándome sorprendida a los señores Vernon con una cara demasiado seria—¡Acaso no podéis ser como los demás padres, tan difícil es darme cariño!—grito y salió corriendo, y yo traté de detenerlo, pero iba demasiado rápido. "Seguramente me arrepienta de lo que haré" Volví a la sala donde se encontraban hablando sin mostrar preocupación. "Él no pasará por esto" —Disculpen—dije llamando su atención, agradecí que mi voz saliera firme—Les importaría escucharme unos minutos—dije y ellos asintieron—Acaso no se dan cuenta del daño que le producen a su hijo con sus palabras, saben se lo que es sentir que tus padres no te quieran es lo peor, saben que duró es escuchar de un niño que te diga que sus padres no quieren jugar con él que más de una vez está solo en estas enormes paredes, que nunca le han mostrado una miserable muestra de afecto, deberían de estar agradecidos de tener un hijo tan maravilloso como Oliver es listo, amable y un buen niño, yo estaría avergonzada de mí misma—dije con todo el enojo que había en mi ser, era la primera vez que podía hablar sin tartamudear vi como Selene iba hablar pero la interrumpí—Vale se que no debo meterme en estos asuntos pero en verdad deberían comenzar a subir esas escaleras disculparse con su hijo decirle que lo quieren—mi corazón latía desbocada mente y ahí fue cuando me di cuenta de la situación, ¿acaso yo dije todo eso? Selene se levantó de su lugar y los demás imitaron su acción quedando todos enfrente de mí. —¿Nos ha llamado desvergonzados?—pregunto con gracia Jayce y Selene rodo los ojos con fastidio. "Mierda, si lo hice" —Sabes mi querida Bella, tienes razón no somos unos buenos padres, pero nosotros queremos a Oliver es nuestro hijo—dijo Alan apoyando su mano en mi hombro y dejando una caricia en mi mejilla—Necesitamos que nos enseñe. —Usted es una joven que rebosa amor y se que puede ayudarnos—dijo Selene sonriendo. "Como voy a rebosar algo de lo que nunca me dieron" —Nos enseñara todo, ¿cierto?—dijo ahora Sienna que me miraba con una suave sonrisa y la cabeza ladeada y yo asentí. —Deben disculparse—dije firme, Oliver debe estar devastado—Suban esas escaleras y arreglen las cosas con su hijo, díganle que están arrepentidos y que intentarán ser más cariñosos, Oliver es un niño que necesita amor—dije apartando la mirada. —Y nostros de ti.
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