Narra Bellamy Lowell
—¿Ha dicho algo señor Jayce?—pregunte extrañada, jurando a ver escuchado algo.
—No nada y ahora tenemos que disculparnos con nuestro hijo, ¿nos acompaña?—respondio Alan dándole un golpeé en la nuca al señor Jayce yo les seguí desde atrás y llegamos a la habitación de Oliver, donde la puerta estaba adornada por coches de carreras—Oliver, ¿hijo podemos pasar?—fue la primera vez en la que escuché la voz del señor Alan ser calmada y algo, ¿dulce?
—¡No os quiero ver!—grito el pequeño con la voz desgarrada por llorar, me abrí paso entre ellos hasta llegar a la puerta de Oliver y dar un par de golpes.
—Oliver, soy yo Bellamy, ¿puedo pasar contigo?—dije y hubo un silencio hasta que la puerta fue abierta, y su manita me estiró hacia dentro cerrando el paso a sus padres—Hey campeón, ven aquí—lo tomé en brazos y se acurrucó en mi cuello y nos senté a ambos en la cama—Lo siento mucho Oliver, no esperaba que so sucediera—dije con el corazón estrujado, yo le insistí en que lo hiciera.
"Es mi culpa"
—Tu solo has intentado ayudarme, pero ellos nunca me van a querer—dijo y sentía sus lágrima mojar mi cuello.
—No digas eso, ellos te quieren muchísimo, que te parece si les dejamos pasar, y habláis entre vosotros—dije y el se quedó quieto en su posición.
—Pero no te vayas—dijo muy flojito y sonreí y lo dejé en el suelo y limpié su mejillas con mis manos, caminos hasta la puerta y yo la abrí, sus padres me miraron y yo les sonreí y les dejamos pasar nos volvimos a sentar en la cama con él en mi regazo.
—Oliver, hijo queríamos decirte que lo sentimos mucho, no somos unos buenos padres, sabemos que no somos las personas más afectivas del mundo, pero te queremos mucho no lo olvides—Sienna se acercó a nosotros quedando agachada tomando las manos de su hijo—Te prometemos que vamos a volver los padres que tú deseas unos más cariñosos y que estén contigo cuando lo necesites—Oliver que en todo momento de encontraba aferrado a mi camisa, miró a sus padres.
—¿De verdad?—pregunto con sorbiendo sus mocos y yo agarré un paquete de pañuelos que había en su mesita y el se sonó su nariz, y su madre sonrió, con algo que yo desconocía "amor maternal".
—Te lo prometemos hijo—dijo Ezra caminando en nuestra dirección quedando más cerca.
—Campeón yo me quería disculpar contigo, he sido muy estúpido hace un momento, en verdad me ha encantado el abrazo, pero soy muy bocazas me perdonas—dijo Jayce rascando su nuca nervioso y yo sonreí complacida, Oliver se levantó y corrió hasta él en un abrazo, y todos se unieron en un abrazo.
—Yo no os odio, solo estaba enfadado—dijo el llorando ahora en los barcos de Ezra y Selene acariciaba su cabeza.
"¿Eso es ser una familia?"
—Nosotros también estamos muy arrepentidos, pero a partir de ahora con Bella seremos una hermosa familia—dijo el señor Alan mirándome fijamente y yo me quedé sin habla.
—Bella me ayudara a hacer amigos de verdad, dijo que estará conmigo—dijo el pequeño y note cómo mis mejillas se calentaban de la vergüenza.
—La señorita Lowell, es una mujer bastante ocupada—dijo Selene con una sonrisa—Vamos a ver una película, y pedimos una de esas atrocidades que tanto le gustan a los niños—dijo y pude notar como le costaba decir lo último.
—¡Pizza!—dijo Oliver emocionado—Has oído Bella, vamos a comer pizza—dijo viniendo hacía a mí y botando en su cama.
—Bueno ya es algo tarde—dije con una mueca, Cheeto está solo en casa no puedo dejarlo solo.
—Por favor Bella—dijo Oliver con una mirada de cachorrito.
—Pero Cheeto, está solo en casa—dije y él hizo un puchero con sus labios.
—No hay problema, voy a mandar a alguien de confianza para que vaya a buscar al chucho—dijo Alan quitándole importancia—Saldré a avisar para que vayan si me permite sus llaves, para que se quedé más tranquila yo le iré con ellos—salio de la había y nosotros llegamos hasta una sala donde había una gran sala con un televisor muy grande—En media hora estaré aquí, vayan pidiendo las pizzas y acomódese como en su casa Bellamy.
Oliver se fue a su habitación e iba a colocarse un pijama, yo iba vestida con un top blanco y unas mallas verdes acampanadas, y un pañuelo en mi cabeza, Oliver bajo con un pijama de un dragón con la capucha con la cara del dragón, sus alas y la cola de color rojo, Sienna y Selene tomaron mis manos y yo las mire extrañada.
—Te dejaremos un pijama, para que estés más cómoda—yo asentí y me guiaron hasta una hermosa habitación en la que había una gran cama, y me sentaron ahí y ambas se quedaron viendo fijamente mi cuerpo, Sienna me levanto y sus manos se posaron en mi cadera, apretándome a ella—Siento envidia tienes un cuerpo delicioso—dijo en mi oído y yo con mis manos temblorosas las coloqué encima de las suyas.
—Gra.. gracias—dije con un temblor en la voz.
Selene sacó un par de pijamas de un cajón y Sienna imitó su acción sacando otro par, uno era un camisón de color rosa que seguramente me llegaba por la mitad de los muslos, otro era de camiseta en top de escote en triángulo y pantalón corto ambos de color blancos y los dos que sacó Sienna eran muy demasiado escoltados y con transparencias en los tops, así que me acerqué a la cama y señale el de dos piezas de Selene era el más recatado.
—Pruebatelo hay un baño tras esa puerta a no ser que quieras cambiarte aquí con nosotras—dijo Selene compartiendo una mirada con Sienna.
—Yo me cambiaré en el baño, gracias—dije y caminé hasta el baño sacando mi ropa y me coloqué la ropa, el pantalón era muy ceñido a mis piernas tanto que seguramente mi tanga se llegaría a marcar un poco menos mal que era de color blanco, ambas partes tenían cuerdas así que hice unos lazos, saque el pañuelo de mi cabeza y hice un moño mal hecho con unos mechones sueltos, me dejaron unas chanclas para poder quitarme los tacones blancos que llevaba. Cuando salí de la había estaba Sienna de piernas cruzadas sobre la cama con un hermoso camisón de tirantes rojo y una bata de seda mirándome fijamente y después estaba Selene apoyada en la pared con una pantalón de seda n***o y una camiseta blanca de tirantes .
"Ambas mujeres sin hermosas"
—Estas muy bien con mi pijama puesto—dijo Selene con una sonrisa torcida mirando mi cuerpo, yo sonreí y agradecí, caminé y deje la ropa en una silla donde me habían dicho dándoles la espalda y los colores subieron a mis mejillas porque a cada paso que daba podía notar como una pequeña parte de mí culo de veía—Jodida mierda—escuche maldecir a Selene.
"¿Acaso me quedara mal?"
—Me encantas—dijo Sienna que aun su mirada no había chocado con la mía.
—Ustedes son muy hermosas, parecen modelos—dije con algo de vergüenza y Sienna tomó mi mano y Selene se encontraba detrás de nosotras, sentía como su mirada estaba fija en mí.
—Es por que lo somos Bellamy—dijeron ambas con una sonrisa.
"No le parecerá bien que haya elegido el suyo"
—Yo me lo puedo quitar si quiere—dije dándome la vuelta a lo que sus ojos se abrieron a más no poder y Sienna soltó un gran carcajada.
Narra Selene Vernon
Creeme hermosa, lo que más deseo es quitártelo. Sus palabras me dejaron un poco sorprendida, tanto que me dejaron sin habla, su inocencia me tenía muy mal, mi autocontrol tiene un límite.
Pase mi mano por mí cabello y sonreí hasta quedar enfrente de ella agaché mi cabeza hasta quedar enfrente de la suya.
—Tranquila Bella, en verdad me encanta verte con el puesto, es un placer para mis ojos verla con esto puesto—dije sin quitar mi mirada de la suya, la maldita de Sienna me veía con burla, después ajustaremos cuentas.
—Vayamos con los demás, Alan y las pizzas deberían estar por llegar—dije y pase delante de ellas, tendré que esperar para poder contemplarla otra vez.
Llegamos a la sala donde solo estaba Oliver tumbado en el sofá, yo me separé de Sienna y me senté junto con Oliver quién me abrazó de mí y sus padres comenzaron a enterar en la sala, el timbre sonó y era el señor Alma con las pizzas, nos sentamos y una vez todos cambiados y colocaron la nueva película de Gru y los Minions, yo estaba contemplado la película algo adormilada cunado note que Oliver se estaba quedando dormido como yo, Jayce se acercó a nosotros y tomó a su hijo en brazos y Alan se acercó a mí.
—Es hora de dormir, señorita Lowell—yo no le respondí pero note cómo me tomaba en brazos, y me llevaban hasta una cama, cuando estába quedando dormida escuche una tenue voz algo ronca
—Ella es ...