Narra Bellamy Lowell
Estaba profundamente dormida cuando note unos lametones en mi mejilla, como acto reflejo mi mano se dirigió a mi mejilla que se encontraba viscosa, un ladrido me hizo hacer una mueca, mire a Cheeto el causante de mi despertar que me miraba con su lengua fuera dando vueltas en su sitio.
Me removí en mi lugar con una sonrisa, cuando note una manita aferrada a mi camiseta, giré mi cabeza hasta chocar con un pequeño dragón que tenía su boca abierta, sentí como Cheeto subía a la cama, me enderece quedando mi espalda apoyada en la pared, Cheeto comenzó a olfatear a Oliver quién se empezó a despertar por los lametones que Cheeto le proporcionaba en su cara.
—Ya estoy despierto, ya basta—dijo mientras que con sus manitas intentaba apartar la cara de Cheeto mientras se reía, yo tomé a Cheeto y lo dejé en el suelo—Buenos días Bella, ¿que hora es?—pregunto, yo giré mi cuerpo en busca de mi teléfono cosa que no encontré.
"¿Donde estará?"
Mire el despertador que había en la mesita que había justo a mi lado.
—Las diez y media—dije y el se levantó y tomó mi mano y llegamos al baño donde ambos nos lavamos nuestras caras, después bajamos a la cocina donde solo nos encontrábamos nosotros y Cheeto.
—Es domingo, pero mis padres siempre se van a trabajar—dijo y el se sentó en una silla de la isla de su cocina, yo empecé a buscar algo para desayunar—Vas a hacer el desayuno—yo asentí y saqué una caja de leche de la nevera.
—¿Donde está el Colacao?—pregunte en su dirección mientras buscaba en todos los armarios a lo que mi estatura me permitía llegar, me giré a Oliver quién me miraba extrañada.
"Acaso dije algo raro"
—Mis papás solo me dan, un vaso de leche y una galleta que sabe raro—dijo y puso una cara de asco.
—A eso sí que no, creo que tengo para los dos—yo comencé a buscar mi bolso hasta que lo vi colgado en la entrada, lo abrí y saque unos paquetitos de Colacao.
"Solo usar en caso de emergencia"
Volví y le di uno a Oliver y puse la leche en ambos vasos, los calenté y después quise buscar algo que no fueran galletas de avena. Pero mi búsqueda no dio resultados.
—¿Quieres hacer unas galletas conmigo?—le pregunte y sus hermosos ojos—Unas galletas de mantequilla, ¿te parece bien?
—¡Si!—grito eufórico.
—Necesito un bowl, y una cuchara para remover—el asintió y se agachó para tomar de uno de los cajones de la isla un bowl grande y de otro cajón una cuchara de madera.
Tome la mantequilla, azúcar, un huevo y un bote de esencia de vainilla, yo eche la mantequilla en el bote y Oliver mientras que él vertió la azúcar, le di la cuchara y comenzó a menear.
—Una vez una chica de la escuela me dió una galleta de mantequilla, pero mamá dijo que eso no era comida, quise decirles que lo hicieran conmigo, pero siempre decían que no—dijo triste y yo besé su mejilla—Eres la mejor Bellamy.
"¿Soy la mejor?"
Cogí un colador para poder tamizar la harina, pero cuando me di cuenta la harina estaba en la otra esquina y le pedí a Oliver que la alcanzará, pero el paquete no estaba cerrado y cunado fue a agarralo una nube de harina blanca cayó sobre el y yo reí un poco, el metió su mano en la bolsa y me la tiro a mí, y así es como la cocina comenzó a quedarse blanca, por la guerra que ambos comenzamos, el paquete se acabó y tuve que empezar uno nuevo ambos estábamos recubiertos de harina y ni hablar del suelo, primero de la harina echamos el huevo y la esencia de vainilla y por último la harina, una vez lista nuestra masa, la envolví en papel film, y la dejé en el congelador, esperaremos unos quince minutos.
Nos lavamos nuestras caras y nos bebimos nuestros Colacaos, entre alguna que otra risa, los minutos iban pasando rápido, y sacamos la masa del congelador y con un rodillo la dejé plana, ya que no teníamos moldes hicimos los círculos on un vaso y eso lo hizo Oliver que se veía muy emocionado, unas vez listas, las metí en el horno y a espera a que se hagan aproximadamente unos quince minutos más o menos.
Cuando estuvieron listas las saque del horno y las dejé sobre la encimera y con cuidado las dejé en un plato, y las dejé en la isla de la cocina.
Justo cuando creíamos que estaban frías y estaba a punto de morder, se escuchó como algo caía al suelo.
—¡Ay dios mío!—la voz de Selene sonaba incrédula, sin dar crédito lo que sus ojos estaban viendo.
—Bu... Buenos días señora Vernon—su mirada impacto en la mía y su boca fue abiertas en sorpresa y puso una mano en su cara—¡Ambos a la ducha ya!—Oliver me miró sin saber que hacer, pero es qué no lo sabía—¡Una, dos y...!—Oliver me dejo en la cocina mientras el huía por patas—Tres, acaso quiere desobedecerme señorita Lowell, ella camino hasta quedar enfrente de mí tomando mi mentón viendo cómo estaba recubierta en un tono blanquecino—Un conejo.
"Conejo, piensa que soy un conejo"
Sus manos quedaron a ambos lados de mi cadera y instantáneamente mi cuerpo comenzó a sentirse nervioso, mi mirada huía de la suya.
—Sea una buena chica y no me haga repetirlo, si—yo asentí y subí las escaleras.
Sin saber muy bien a donde ir fui a la habitación donde me había despertado y justo había un baño fui sacando mi ropa y entre en la ducha lavando mi cuerpo, cunado escuche la puerta siendo abierta.
—Bella, aquí te dejo un cambio de ropa, es de tu talla, espero que te guste lo elegí todo yo—yo estaba nerviosa.
"Jayce estaba a solo centímetros de mí y podría verme desnuda"
—¿Bellamy?¿Estás bien?—yo asentí aunque sabía que no me podía ver, y me di un golpe mental.
—Si, yo bueno gracias Jayce—dije y escuché como hizo una sonido de disgusto—¿Le sucede algo?
—Nada preciosa, digamos que tenía una pequeña esperanza de que me llamaras de otra forma—que lo llame de otra forma, me quedé pensando—Este corazón está algo lastimado, supongo que es un iluso.
"No quiero que se sienta mal"
—Pa...pi—dije y el soltó una risita—¿Asi está mejor?
—No sabes lo contento que lo has puesto—dijo y yo sonreí.
"He puesto su corazón contento"
—Es verdad, tu teléfono a estado sonando, desde hace un buen rato—mi teléfono, Kelly, dios me iba a matar.
—¿Sabe dónde está?—el pareció pensarlo y juro sentir su mirada en mí.
—En nuestra habitación, Sienna lo dejo cargando—dijo y terminaba de aclarar mi cuerpo—Dos habitaciones más adelante a esta se encuentra, no hay pérdida.
"¿En su habitación?"
Salí de la ducha envuelta en una toalla y sequé mi cuerpo, vi la ropa un una falda tejana y un camiseta que llegaba a mi ombligo de dolor verde y ropa interior color n***o de encaje, yo con lago de vergüenza me coloqué mi ropa y mis zapatos de ayer y tome rumbo a la habitación, caminaba por el pasillo hasta llegar a una puerta que se encontraba entre abierta, toque una vez a la puerta y nadie contesto asiq he me adentré a la gran habitación con una gran cama de color n***o, caminé hasta una de la mesillas que de toda la había al ser de tinos muy oscuros mi teléfono resaltaba en su tono rosa claro.
"Es Kelly"
Saque mi teléfono del cargador y cuando me giré me quedé estática al ver a una recién duchada Sienna envuelta en una toalla mirarme fijamente, ella camino hasta un gran vestidor y salir con ropa dejándola en la cama yo cunado quise salir, su voz me detuvo.
—Espera, ven acércate—yo opté por acercame sin decir nada, ella tenía puestos unos pantalones de color n***o y su espalda al descubierto yo no sabía que decir—¿Me puedes atar?—pregunto señalando su sujetador, yo dejando el teléfono en la cama abroche su sujetador—Gracias a la próxima, te ataré yo—dijo colocándose una camisa y mirándome con una sonrisa torcida.
"Atarme a mí"
Yo cogí mi teléfono y marque el número de Kelly, estaba comunicando hasta que contesto.
¡Bellamy Lowell, ahora mismo me dices dónde estás!—yo sonreí, Kelly se preocupa por mí, soy una mala amiga.
Estoy en la casa de Oliver, te acuerdas del niño y sus padres del hospital—el se quedó cayado hasta que pareció acordarse.
¿Y por qué estás ahí?—pregunto y parecía estresado.
Bueno es algo raro de explicar—dije sin saber muy bien como describirlo.
"¿Por qué estoy aquí?"