Capítulo 14

2073 Words
Narra Bellamy Lowell Era el día siguiente y sentía como mi cuerpo completo me dolia, la zona interna de mis piernas y mi abdomen, las agujetas que sentía en ambas zonas eran sumamente dolorosas. "No volveré a jugar al Twister" Me levante y tomé un pantalón tejano pegado a mi cuerpo y camiseta de manga corta ajustada de color verde, junto con botas negras de plataforma, peine mi cabello en una coleta alta, había quedado con Kelly, necesitaba escuchar de sus consejos. "En verdad le necesito" Tome mi bolso y baje las escaleras encontrándome a Oliver desayunando junto con Alan, Jayce y Sienna, salude llamando la atención de todos los presentes. —Buenos días—dije y Oliver sonrió con chocolate en su cara. —Buenos días, Bella—dijo Oliver limpiandose su rostro—Voy a ir al campus ahora me va a llevar mi papá—dijo y yo sonreí haciéndome la sorprendida—¿A donde vas?—me pregunto y vi como todos prestaban más atención. —He quedado con Kelly para desayunar—dije y el asintió con un puchero. "No se llevan muy bien" —Te acercamos—dijo Alan llamando mi atención cuando se levantó y mis ojos inconscientemente recorrieron su cuerpo, la camisa blanca con algunos de los botones abiertos dejando ver demás y el pantalón de traje que se le ajustaba perfectamente a él, yo negué cuando volví a tener el control de mis pensamientos. —No es necesario que me lleve, puedo ir yo—dije apresuradamente, negando con mi cabeza y manos. —No era una preguntadijo de manera seria tomando su saco y Oliver bajo de su silla tomando la mochila que le tendía Jayce de Iron man—Vamos. —Te ves muy bonita—dijo Oli haciendo sonrojar. —No es para tanto, voy muy normal—dije con la cabeza gacha. "No hay nada especial" —Coincido con Oliver, esos pantalones se a justamente a su preciosa figura marcando su silueta—dijo Jayce que fue apoyado en un asentimiento por parte de Sienna que no quitaba sus ojos de mi cuerpo y me miraba con picardia. —Disculpa aún sigo embobada con tu hermosura—dijo Sienna y si quieren matarme van a conseguirlo, no podía estar más colorada. —Dejarla en paz—dijo Alan con molestia en su voz—Nos vamos, no destrocen la casa—dijo y yo reí pero su cara era muh seria—Lo digo enserio. —Alto y claro—dijo Sienna mandado un beso en mi dirección, pero seguro sería para Alan y Oliver que encontraban detrás de mi. Subí al coche y en el asiento de atrás para conversar con Oliver para que lo pasara bien en el campus y que me gustaría conocer asu amiga Samara, hasta que llegamos a la cafetería donde me baje dejando un beso en la cabeza de Oli. —Toma son las llaves de la casa, son tuyas, para que puedas entrar y salir cuando quieras—dijo y yo agradecí y se fueron y yo me senté en las mesas de afuera a esperar. Vi como llegaba con unos pantalones cortos tejanos blancos y una camisa negra, le salude con mi mano y sonrió en mi dirección. —Amor mio—dijo sentándose—Me sentía abandonado, acaso ya no me quieres y vienes a despedirte—dijo y rode los ojos. —Deja el drama peliculero—dije con gracia—Y no digas tonterías, claro que te quiero tonto—dije cruzándome de brazos. .... —Necesito que me ayudes—dije jugando con mis dedos como si fueran las cosas más interesantes del mundo. —¡Que has hecho Bellamy Lowell!—grito y yo me asute y negué. —Nada o bueno no del todo—dije y el me miró sin entender. —Teng dudas—dije nerviosa por cómo reaccionase. —¿Dudas con en qué tipo de sentido?—dijo ya más intrigado. —Me gustan los chicos. —¿Si? —Y las chicas—dije el se quedó cayado matandome por dentro, tenía miedo de que iba a decir, no quiero que sea como ellos, no quiero que vuelva a pasar no otra.. —Ya lo sabía, tonta, me estaba preguntando cuando te darías cuenta, también tendrá que ver que vivas bajo el mismo techo de dos modelos mundialmente conocidas por su gran belleza—dijo y sonreí y al mismo tiempo mi cara se encontraba mojada por las lágrimas. "Gracias Dios por enviarme a alguien como Kelly" —Cariño mío, yo te apoyo en todo lo que hagas y decidas, nunca te juzgare, en verdad te entiendo perfectamente, la belleza de esas mujeres hacen dudar a cualquiera—dijo mientras que se levantó y me abrazo y yo escondí mi rostro en su pecho—Te voy a querer igual—dijo acariciando mi cabeza—¿Pero no es solo eso verdad señorita?—dijo y yo me tense, me conoce tan bien, se volvió a sentar y yo me arme de valor contandole lo sucedido en la fiesta. —Tiempo muerto, me estás diciendo que le digiste a Selene Vernon, que sentías dudas y ella te dijo todo eso—su cara era digna de una foto—¿Tu sientes algo por ellos?—pregunto con voz calmada, pero no sabía que responderle. "¿Como se si siento algo hacia ellos?" —Y no lo se—dije insegura. —¿Como te sientes a su alrededor? —dijo y yo me pare a pensar, ellos son buenos conmigo, algo en mi confía en ellos. —Bien, me gusta ese sentimiento—dije y el suspiro y asíntio. —Bella te quiero y por eso no quiero que recibas ningún tipo de daño, es difícil lo que me dices, porque ellos ya son un matrimonio—dijo y eso hizo que una tristeza inundará mi pecho y me ahogara, yo solo soy una intrusa—Pero no pierdas las esperanzas, al menos ya sabes que no tienes problemas con ambos sexos, mira mañana es la fiesta quiero que te arregles te pongas lo más sexy posible y conozcas a mis amigos, y quien sabe igual encuentras alguien que te robe el corazón—dijo y sonreí. "Yo no quiero que roben mi corazón, solo necesito alguien que lo cuide" —Lo intentaré—dije no muy convencida, necesitaría toda una tarde para encontrar que ponerme. Me llevo en coche hasta la gran mansión donde la señora Sol me abrió con una gran sonrisa. —Buenos días señora Sol—dije y ella feliz me sonrió. —Solo Sol, señora me hace sentir muy mayor—yo asentí. —¿Sabes si hay alguien?—pregunté y ella negó. —No lo sé, justo acabo de llegar—dijo y yo asentí. Subí las escaleras y contra más escalones subía, un ruido se hacía presente, camine por el pasillo, y el ruido que escuchaba era una voz que gritaba, yo asustada agarre una de las lámparas del pasillo y con valentía fui acercándome a la habitación de donde salía una luz roja, una vez que estuve delante de la puerta que se encontraba abierta me sorprendí al ver a Sienna desnuda completamente con unas esposas en sus manos teniendo encima de ella el cuerpo desnudo de Jayce, el se movía rápidamente con fuerza, se un momento a otro se paro y yo asustada por que me descubriera me pegue un poco más a la pared, él era enorme tras esa gran vista sentí mi cuerpo extraño, tembloroso, Sienna se levantó de la cama abrazando el cuerpo de Jayce y su mano llegó a su gran longitud y comenzó a trazar movimientos rápidos hasta que salió de él su líquido blanco. De repente los ojos de Sienna miraron hacía mi y asustada me aparte totalmente, levantándome con los nervios a flor de piel, escuchaba sus pasos y me escondí en uno de los cuartos cercanos, se detuvo en el pasillo. —¿Pero bueno que haces tu aquí?—dijo y yo tape mi boca con miedo, al ver que en sus manos tenía la lámpara que había olvidado en el suelo, y me maldije. —¿Que ocurre?—pregunto la ronca voz de Jayce que me causó un escalofrío. —Nada, solo habrá sido una gatita mirona—dijo con gracia en su voz. "¡Me quiero morir!" Ellos entraron en la habitación y aproveche para no hacer ruido y llegar a mi habitación, pero fui sorprendida, por Sienna. —Hola bella, ¿como ha ido tu desayuno? —dijo y yo nerviosa solo respondí un bajo bien—Bueno quería decirte que para la próxima no hace falta la lámpara cariño, solo tienes que entrar—dijo mirándome causando una extraña sensación en mi cuerpo y se acerco a mi y no podía controlar mis nervios al saber que se encontraba desnuda bajo esa bata—Sabes aún no es momento, pero no me hubiera molestado tu presencia en esa cama—dijo y yo no sabía dónde mirar su cuerpo estaba muy cerca del mío, retrocedí por inercia y ella me acorralo tenía una sonrisa extraña en su rostro y su voz era muy dulce—Al contrario, es lo que más deseo—dijo quedando muy cerca tanto que nuestras respiraciones se mezclaban—No sabía que te excitaba mirar—dijo y yo me sonroje—No lo digo yo, sino tu cuerpo—dijo y vi como mis pezones se notaban tras la camisa. —Que adorable eres, Bella, tanto que enloquece—dijo sonriendo sin dejar de ver mi cuerpo—Tan bonita, me mata la espera, pero será placentera—yo le mire sin comprender. "Placentero, ¿el qué?" Yo corrí a la habitación si importame la molestia de las agujetas cerrando la puerta tras de mi y me tire en la cama, demasiados emociones en un día. .... No se en que momento me quedé dormida, pero el delicioso olor a comida me despertó eran las dos de la tarde y Oli estaría apunto de llegar, yo me levanté lane mi cara y baje las escaleras procurando no chocar con Sienna ni Jayce, no tengo la cara para mirarlos después de eso. —Linda siesta—dijo Seinna haciendo que saltara del susto—Mírame—dijo severa y yo lentamente fui levantando mi vista hasta la suya—Siento que hayas presenciado eso, no me molesta en absoluto y también te aseguro que Jayce opina lo mismo que yo—dijo con una sonrisa siniestra—No sabes cuánto envidio a estos pantalones—dijo abrazándome y yo no entendía el porqué, de un momento a otro me vi en vuelta en unos fuertes brazos. —Hola pequeña mirona—dijo y yo tape mi rostro con mis manos—Tranquila linda, me enfada más el hecho de no poder hacer nada—dijo y yo estába que me explotaba la cabeza de tantas incógnitas. —Con no hacer nada—dije pensativa y su mano tomó mi mentón mirándole a sus ojos—¿Te refieres a castigarme?—pregunte mordiéndome el labio nerviosa y él se apartó de mi colocando sus manos en su rostro y ambos soltaron una risa—No puedes decir esas palabras tan a la ligera, no somos de piedra cariño—dijo Jayce y sus ojos tenían algo que Kelly me comentó una vez, y la gente me miraba de ese modo...lujuria. —Lo siento, no era mi intención señ..—dije con pena. —Detente porque no sé de qué soy capaz ahora mismo—dijo Jayce colocando su mano en mi boca, y se veía tenso—No me esperaba este efecto rebote—dijo riéndose. —Causas cosas muy grandes, con solo hablar—dijo Sienna tomado mi hombro dejando a Jayce detrás de nosotras, yo le eche un último vistazo y vi como su miraba con gracia su entrepierna, yo llevé mi mirada ahí y me sonrojé al ver semejante bulto. —¡La próxima vez te encargaras tú, pequeña mirona!—dijo y Sienna río apretándome a su cuerpo. —No me he reído tanto en mi vida. "¡Encargarme yo de él!"
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