—¿A dónde vas?. —Shhh. —me giro asustada de que hable fuerte—. Lo voy a pasar a su cuna. —lo acomodo apretando cada músculo para que no se despierte, me costó mucho que se duerma donde estaba mañosito, cuando se queda respiro aliviada y vuelvo a la cama con cuidado—. Aaggg... Necesito dormir bien. —¿Y yo? Me dejan la orilla, así no es. —¿Y yo? Duermo del mismo lado y me chupan las tetas sin parar... Lo mío es de terror mi amigo. —me giro del lado que nunca duermo y es la gloria—. Abrazame pesado. —Si loquita. —gimo moviéndome como un gatito cuando me abraza—. No te muevas así mujer, son las cuatro se la mañana. —Me estoy acomodando, no hago nada. —me aprieta para que me quede quieta y lo hago porque no me da ni una pizca de movilidad—. No tan fuerte Jere. —Quedate quieta, quiero dorm

