Capitulo 1: Bajo la tormenta

1317 Words
✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨ La lluvia caía con fuerza, golpeando el techo como un tambor de guerra que marcaba el ritmo de mi rabia. Cada gota resonaba en mis oídos, amplificando el latido furioso de mi corazón. Estaba parada en medio de la sala, el fuego chisporroteando en la chimenea, pero ni su calor ni su luz eran suficientes para calmar la tormenta que se desataba dentro de mí. __¿Cómo pudiste contárselo a tu madre, Kael?__ Mi voz era apenas un murmullo lleno de veneno, pero sabía que él podía escuchar cada palabra con claridad. Su rostro, normalmente imperturbable, ahora mostraba una tensión que rara vez dejaba ver. Kael estaba frente a mí, sus ojos ámbar fijos en los míos, intentando mantener la calma que siempre lo había caracterizado. Pero yo sabía que bajo esa fachada metódica, algo oscuro comenzaba a agitarse. __No era algo que pudiéramos mantener en secreto, Selene,__ respondió con un tono que intentaba ser razonable, pero no hacía más que alimentar mi furia. __Mi madre tiene derecho a saber lo que pasa con nuestra manada. __¡Nuestra manada!__ escupí, dando un paso hacia él, empapada en frustración. __Este era un asunto entre tú y yo. No era asunto de nadie más. El trueno rugió fuera de la cabaña, haciendo temblar las ventanas, como si la misma naturaleza compartiera mi ira. El fuego en la chimenea parpadeó, casi apagándose por el viento que se colaba por alguna rendija. Estábamos rodeados por la oscuridad, tanto dentro como fuera de nosotros. Kael cerró los ojos por un segundo, inhalando profundamente antes de abrirlos de nuevo, y cuando lo hizo, su mirada era tan helada como la tormenta afuera. __Eres mi futura esposa, Selene. Lo que es mío también es de mi madre. Ella debe estar al tanto de nuestras decisiones. Sus palabras me golpearon como un látigo. El título de "futura esposa" no era algo que yo hubiera elegido, sino algo que la Reina Luna había decidido por nosotros. Me había resignado a la idea de estar destinada a Kael, el alfa calmado y calculador. Habíamos aprendido a coexistir, a trabajar juntos por el bien de la manada. Pero eso no significaba que yo había renunciado a ser una persona con voz propia. __¿Decisiones?__Me reí, pero el sonido estaba vacío, hueco. __No era una decisión, Kael. Era algo nuestro, algo que tú decidiste compartir sin siquiera consultarme. Él se acercó, y la proximidad hizo que la tensión entre nosotros fuera palpable. Pude sentir su aliento en mi piel, caliente y lleno de la promesa de lo que éramos. Su mano rozó la mía, pero yo me aparté, como si su toque fuera fuego. Él siempre había sido el lobo metódico, mientras que yo era la llama impredecible que no podía ser contenida. __Al final, todo lo que hacemos es por el bien de la manada,__ susurró, su tono ahora suave, casi suplicante. Pero no podía permitirme ceder. __No es solo la manada, Kael,__ respondí, retrocediendo un paso más. __Es nuestra vida, nuestra conexión. Y lo has traicionado. Kael abrió la boca para decir algo más, pero otro trueno retumbó, sacudiendo las paredes. No esperé a que él hablara. Mi ira y mi dolor eran demasiados para ser contenidos en esa cabaña, así que me di la vuelta y corrí hacia la puerta. __Selene, espera,__ escuché su voz detrás de mí, llena de urgencia. Pero ya era demasiado tarde. Salí al exterior, y la lluvia me golpeó como un látigo, empapándome en segundos. El frío era penetrante, pero no podía sentirlo, no cuando el fuego dentro de mí ardía con tanta intensidad. Corrí hacia el bosque, dejando que los árboles me envolvieran en su oscuridad, que la tormenta lavara mi rabia, mi frustración, mi dolor. Pero nada podía borrar lo que sentía en ese momento. La lluvia se mezclaba con mis lágrimas, creando un torrente que no podía detener. No sabía hacia dónde corría, solo quería escapar, alejarme de Kael, de todo lo que representaba. Los truenos rugían sobre mi cabeza, iluminando el cielo con destellos de luz blanca, como si los dioses estuvieran peleando en el cielo. La tierra bajo mis pies se volvía barro, dificultando mi avance, pero no me importaba. Correr me daba una sensación de libertad que hacía tiempo no sentía. Pero entonces, en medio de la tormenta, sentí una presencia. Algo oscuro, poderoso, algo que no era Kael. Me detuve en seco, mis instintos gritando peligro. Miré a mi alrededor, buscando en la penumbra entre los árboles, hasta que lo vi. A unos metros de mí, una figura alta y sombría emergía de la oscuridad. Su silueta era imponente, aún más grande que la de Kael, y sus ojos... sus ojos eran como el abismo, negros y brillantes como la noche sin luna. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero no era solo miedo lo que sentía. Había algo más, algo que reconocí de inmediato. Un magnetismo, una fuerza que me atraía hacia él, aun cuando sabía que debería correr. Él avanzó un paso hacia mí, y sentí el poder que emanaba de su cuerpo, la promesa de peligro y oscuridad. Cuando habló, su voz fue un gruñido bajo que vibró en mi pecho. “Selene.” Mi nombre en sus labios era una declaración, un desafío. Sentí como si el suelo se abriera bajo mis pies. Este no era un hombre cualquiera. Sabía quién era, lo había oído en las historias. Draven, el alfa de la manada rival, el lobo implacable que todos temían. ¿Qué hacía aquí? __Eres mía,__dijo, sus palabras cortando a través de la tormenta como un cuchillo. __¿Qué?__Logré murmurar, mi voz temblorosa. __Eres mía,__repitió, su tono más bajo, pero con una certeza que hizo que mi corazón latiera con fuerza. __Tú y yo, somos mates. Mi mundo se tambaleó. No podía ser verdad. No podía tener dos mates. Esto era una broma cruel del destino. Pero cuando miré a sus ojos, supe que él estaba convencido de lo que decía. Antes de que pudiera procesar lo que ocurría, Draven cerró la distancia entre nosotros. La lluvia caía sobre ambos, empapando nuestras ropas, pero no importaba. Su mano se cerró alrededor de mi brazo, y sentí la fuerza detrás de su agarre, pero también una calidez que me sorprendió. El frío que sentía comenzó a desvanecerse, reemplazado por una intensidad que nunca había experimentado. __Kael... él...__ empecé a decir, pero Draven negó con la cabeza, interrumpiéndome. __No, Selene__susurró, acercándose tanto que su aliento rozó mi mejilla. __Él no te merece. Nadie te merece, excepto yo. Su proclamación, tan llena de posesión, debería haberme asustado. Pero en lugar de eso, algo en mi interior respondió a su llamado. Sentí un tirón en mi pecho, algo profundo, primitivo. La conexión que siempre había sentido con Kael palidecía en comparación con lo que ahora surgía entre Draven y yo. Era una fuerza más oscura, más intensa, una promesa de poder, de peligro... y de pasión. La lluvia seguía cayendo con fuerza, pero ahora solo era un murmullo de fondo. Todo mi mundo se había reducido a este momento, a este hombre que me miraba como si yo fuera la única cosa que importaba en el universo. __No puedes tenerme,__susurré, aunque mi voz tembló, traicionando mi verdadera incertidumbre. Draven sonrió, una sonrisa oscura que envió escalofríos por mi columna. __Veremos. Y entonces, antes de que pudiera protestar, su boca estaba sobre la mía, reclamando lo que él creía que era suyo. La tormenta se desató a nuestro alrededor, pero todo lo que sentí fue el calor de su cuerpo, la urgencia en su beso, y supe que nada sería igual. Había desatado algo más que una simple pelea entre hombres lobo. Había desatado una guerra que consumiría todo a su paso, incluida a mí misma... 🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺🐺
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