Comencé a despertar al sentir, como unas leves manos me movían. Abrí un ojo y la miré. Ella me sonrió levemente. - Buenos días, señora Lisbeth .- Le dije con voz ronca -. - ¿Por qué no estás en casa de tu padre? .- Pregunta mirándome -. - Porque ya he tenido suficiente problemas con Axel y la verdad ya eso me canso, de ahora en adelante me quedare aquí en mi casa .- Mencioné sentándome -. - Entiendo, no te voy a preguntar porque ya sé cómo es la relación con tu hermano y sé que el carácter del señor Axel no es el mejor, dime algo ¿Se puede saber qué haces durmiendo en el uno de los cuarto de invitados? .- Me preguntó -. ¿Qué pasó con tu cuarto? Me senté y miré a mí alrededor. - Mi cuarto está ocupado .- Contesté, y me puse de pie para ir al baño -. Entré, me lavé la cara y los dien

