Los días fueron pasando y tanto Andrea como yo fuimos sanando no solo físicamente, si no mentalmente las terapias me han ayudado mucho a manejar aquel sentimiento de culpa que otros usaron a su favor, además del dolor de perder un hijo, pude estar para Andrea y apoyarla a sanar no solo con su trauma anterior si no, la pérdida de nuestro hijo por culpa de aquella mujer, ella no solo perdió un hijo, sufrió en carne propia la pérdida, es un proceso difícil y encima tener que quedarse en casa a"descansar" sin nada que distraerse, hice mi mayor esfuerzo y poco a poco esas heridas que no tuvieron compasión en causarnos fueron cicatrizando, si las cicatrices quedan ahí, pero son un recuerdo de las batallas qué peleamos, las ganaramos o no, nos dejaron una gran lección. El juicio de Samantha fue

